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Taro, un tubérculo misterioso

Essential Ingredients 2021 AUTUMN 40

Taro, un tubérculo misterioso Taro, un tubérculo misterioso El taro es un ingrediente tradicional de la cocina coreana. Se caracteriza por su textura, suave como la de la patata, pero al mismo tiempo elástica, casi gomosa.Aquí introducimos este alimento, algo misterioso para ciertos consumidores. ➊ Los taros, generalmente cultivados en el campo, tienen una hoja grande al final de un tallo grueso.Son un ingrediente versátil del que nada se desperdicia. Las hojas de taro secas se comen como namul (verduras) o ssam (envolturas de hojas verdes) en verano.Los tallos se secan ligeramente y se pelan, se escaldan y saltean con semillas de perilla para una guarnición con textura crujiente. Los tubérculos de taro (raíz) tienen una textura única y resbaladiza que no gusta a todos, pero no se parece a ningún otro ingrediente. ➋La sustancia pegajosa del taro es un mucílago polisacárido que descompone las proteínas para ayudar a la digestión y la absorción.La mucina también se encuentra en anguilas, raíces de loto y ñame, y es un excelente lubricante para el estómago y los intestinos. ➌Los cristales de oxalato de calcio en forma de aguja contenidos en el almidón de taro causan picor y producen un sabor acre. Para evitar el picor al tratar la piel del taro, basta escaldarlo en agua de arroz y pelar su piel frotándolo. © Shin Hye-woo Ilustradora L A COMIDA ES COMO una adivinanza. Cada ingrediente, cada alimento o cada plato guarda historias únicas, ya conocidas o por descubrir. Por ejemplo, el nombre de toran, taro en coreano, se compone de dos caracteres chinos que significan tierra y huevo, mientras que el tubérculo parece una patata pelada. El primer misterio sobre el toran es por qué tendrá un nombre que significa “huevo de tierra”. Cuando el taro llegó por primera vez a la península coreana, no había llegado la patata. Por eso, la gente empezó a llamarlo toran, al describirlo como “huevo que se cultiva en la tierra”. La patata, según documentos históricos, llegó a Corea en 1824 durante la Dinastía Joseon, y se estima que el taro llegó seis siglos antes, en base a la mención de este alimento en un libro sobre medicina del periodo del reino de Goryeo: Prescripciones para urgencias de la medicina local o Hyangyak gugeupbang, una publicación de 1236. Asimismo, la antología poética de Lee Kyu-bo Dongguk isang gukjip o Colección de obras del Ministro Yi del Estado Oriental de 1241, habla de una sopa que preparaban los campesinos con taro. La sopa de taro destaca por su textura única y resbaladiza. El caldo con carne de res, rábano y taros, sazonado con salsa de soja, tiene un sabor simple pero profundo. Es un plato tradicional que se come principalmente en Chuseok, la fiesta de la cosecha de otoño. © Instituto coreano para la promoción de alimentos EFECTOS DESINTOXICANTES Al igual que la patata el taro es un tubérculo, formado por un tallo subterráneo o raíz que crece al acumular sustancias de reserva. En Corea, el toran se come tradicionalmente en Chuseok, el festival de la cosecha de otoño. Una receta detallada para prepararlo figura en Joseon Yori Jebeop o Recetas para platos coreanos, un libro de cocina escrito por Bang Sin-yeong (1890-1977) en 1917. Es la receta de toraguk o sopa de toran al estilo seulita, con los siguientes pasos: uno, lavar bien el tubérculo y cocinarlo en agua; dos, cortarlo en trozos y agregarlo en sopa ligeramente sazonada con doenjang o pasta de soja, o en caldo de res; y tres, añadir una pequeña cantidad de algas kelp para finalmente hervir todo junto. Esta receta difiere del toranguk al estilo sureño, que añade semillas de perilla trituradas como ingrediente adicional, que dan a la sopa un sabor y aroma especial. En la sopa el taro parece patata, pero al masticarlo su textura es totalmente diferente. Es gelatinoso y pastoso al ser abundante en mucílago. Por su textura hay quienes rechazan el taro, pero esa es sustancia buena para la salud. Su viscosidad proviene de los polisacáridos, que en los intestinos cumplen un papel similar a los prebióticos, como nutrientes para la microbiota humana. Los polisacáridos absorben agua con facilidad y se hinchan. Por eso algunos científicos plantean la posibilidad de producir tabletas orales solubles sin agua para aprovechar los polisacáridos. Después del agua, la sustancia más presente en el taro es el almidón. Los gránulos de almidón de este tubérculo son relativamente pequeños y de fácil digestión, sin embargo no pueden tomarse sin cocer porque contienen cristales aciculares de oxalato de calcio, en otras palabras: con forma de aguja. Estos cristales, también presentes en las hojas o tallos de la planta de taro, si se comen crudos pueden lastimar la membrana mucosa y, en el peor de los casos, las liasas que los envuelven podrían provocar inf lamación o dolor en esas heridas. Por eso la sabiduría popular llama a usar guantes para prepararlo, pues tocarlo con las manos puede provocar prurito. En realidad, esa propiedad es común en aráceas como el taro. Como comerlas crudas puede generar picor y molestias en la membrana mucosa, otros animales las evitan. No en vano dicen que en las islas, aunque pasten las cabras, las aráceas crecen por doquier. Pero, el ser humano es omnívoro y la toxicidad del taro no es un problema, pues dispone de una potente herramienta como es el fuego para cocer alimentos e ingredientes obtenidos de la nuturaleza. El taro (o su tallo) se puede comer tras dejarlo un día en remojo, blanquearlo y tirar el agua. Eso desnaturaliza las liasas, que dejan de reaccionar, y los cristales de oxalato se disuelven en el agua. Aunque no desaparecen del todo, su efecto disminuye hasta que el taro se vuelve comestible. Si preparamos sopa de taro en otoño sin conocer bien el método, nadie podrá tomarla porque tendrá un sabor punzante. Por eso se dice que la sopa de taro que los coreanos preparan para la fiesta del Chuseok contiene la sabiduría de los antepasados, que detectaron la necesidad de eliminar esa toxicidad y descubrieron cómo hacerlo. Para eliminar el sabor acre del taro basta hervir brevemente, cortar en rodajas y hornear para obtener chips de textura crujiente y sabrosa. Bajo en calorías, es un buen refrigerio dietético. ⓒ momcooking DIVERSIDAD DE PLATOS Y POSTRES Para referirse a algo sólido y sustancial en contenido, los coreanos suelen usar la expresión “parece un altoran”, siendo “altoran” un tubérculo de taro pelado y limpio. El prefijo al- denota algo exento de recubrimientos, como “albam” y “almom”, que significan respectivamente castaña pelada y cuerpo desnudo. Hasta la llegada de la patata y la batata, el taro en Corea era un tubérculo muy valioso para los agricultores, por eso “altoran” empezó a usarse como sinónimo de algo sustancioso. Pese a ser un ingrediente de larga historia, el taro solo se come durante una temporada: en otoño, antes de Chuseok. En septiembre es abundante en los mercados, aunque puede encontrarse hasta comienzos de octubre. En el pasado, los coreanos tenían mil maneras de prepararlo, además de la receta de la sopa de taro o toranguk: lo comían asa- do, en guisos, como relleno de songpyeon (empanadas de harina de arroz) y hasta encurtido. También lo cocinaban al vapor, lo pelaban, lo machacaban y lo mezclaban con harina de arroz glutinoso para freírlo como tortilla, o mezclado con harina de trigo y otras verduras picadas para hacer panqueques. Hoy día es mucho más fácil encontrar los tallos de taro que el tubérculo, al ser más común la receta de yukgaejang (sopa de ternera picante) con dicho ingrediente. La receta requiere hervir en agua los tallos de taro secos, dejarlos en agua fría durante varias horas para eliminar el sabor acre, y agregarlo con otras verduras y carne de res en un caldo picante. Al masticarlos, los tallos de taro presentan una textura similar a la de la carne de res, aunque existe una sutil diferencia entre ambos, lo que hace que la sopa sepa aún mejor. En Corea, se cultiva principalmente en el distrito de Gokseong, en la provincia de Jeolla del Sur. Esta región alberga casi la mitad de los campos de cultivo de taro del país y allí se cosecha más del 70% del total de su producción en Corea del Sur. En Gokseong también se puede degustar una amplia variedad de platos con taro, como sopa de taro con semillas de perilla en polvo, un plato típico de dicha zona, muy atractivo por la agradable combinación del aroma y la textura del taro, con la fragancia de las semillas de perilla y el sabor de la carne de res, que es a la vez un ingrediente esencial de este plato. También son recomendables la sopa blanca de taro, el taro cocido al vapor, el panqueque de taro, la bebida de taro en polvo y el taro chamuscado, así como otros alimentos procesados como panes, bollos, galletas, chips y chocolates con pepitas de taro. Incluso hoy día preparan helados y tarta de manzana con taro. Estos snacks fueron creados para los jóvenes, poco familiarizados con el sabor de dicho tubérculo. Aunque no hayan probado la típica sopa de taro o toranguk de la cocina coreana, muchos -sin saberlo- ya estarán familiarizados con el sabor de este ingrediente si han probado el té de burbujas (conocido por el anglicismo bubble tea) o té de taro. El taro (Colocasia esculenta) que se cultiva en Corea es una variante de esa planta tropical autóctona de Asia-Pacífico, y es el tubérculo usado para dichas bebidas. Según la zona de cultivo y la variedad, los taros pueden ser de color blanco o morado, pero todos tienen un sabor dulce y salado y textura suave. En el mundo hay numerosos platos, postres y alimentos procesados elaborados con taro, no solo en Asia, África, Europa y América, sino también en países insulares del Pacífico como Nueva Zelanda. La oferta es tan diversa que uno podría viajar alrededor del mundo solo probando las múltiples variantes de sabor y recetas de taro. Aunque no hayan probado la típica sopa de taro o toranguk de la cocina coreana, muchos -sin saberlo- ya estarán familiarizados con el sabor de este ingrediente si han probado el té de burbujas (conocido por el anglicismo bubble tea) o té de taro. El taro (Colocasia esculenta) que se cultiva en Corea es una variante de esa planta tropical autóctona de Asia-Pacífico, y es el tubérculo usado para dichas bebidas. Toran es el nombre coreano de una variedad de taro cultivada en los trópicos, que se come en todo el mundo con nombres como taro, kalo, talo, dalo, dasheen y eddo. También llamada “papa tropical”, el taro crece bien en climas húmedos y pantanosos. Incluso los más jóvenes, que no lo ven como alimento, puede conocer el té de taro, mezclando polvo de taro con leche. © Sutterstock LA ADVERTENCIA DE LA FLOR DE TARO Toryeon es otro nombre del taro en Corea. Proviene de las hojas gruesas y anchas de la planta de taro, semejantes a las hojas de loto (“ryeon” significa loto). El taro trae recuerdos de la infancia a muchos coreanos mayores, máxime si vivieron en el campo, pues de niños usaban las hojas de esta planta como paraguas en los días de lluvia. En cambio, pocos conocen la f lor de taro. Antes, las f lores de taro eran tan raras que decían que f lorecían una vez cada cien años. Pero, lo cierto es que al ser una planta tropical no f lorecía fácilmente en el clima templado de Corea. Pero desde mitad de la década de 2000, se ven más a menudo f lores de taro en varios puntos del país, pues el clima de la península coreana evoluciona hacia subtropical, con continuos aumentos de temperaturas y elevado nivel de humedad. Así, la f lor de taro sirve para recordar que el cambio climático exige una respuesta urgente y eficaz. Jeong Jae-hoonFarmacólogo, escritor culinario Shin Hye-wooIlustradora

Viaje clásico a la excelencia

Focus 2021 AUTUMN 40

Viaje clásico a la excelencia Viaje clásico a la excelencia Este año, jóvenes músicos clásicos de Corea han obtenido excelentes premios en prestigiosos concursos de todo el mundo, mejorando su futura carrera. Kim Su-yeon ganó el primer premio de piano en el Concurso Internacional de Música de Montreal de este año, siendo el primer intérprete de piano coreano en lograrlo. © Denise Tamara, cortesía de la Fundación Cultural Kumho La pandemia de COVID-19 retrasó o canceló los concursos internacionales de música clásica en 2020, pero se reanudaron este año y los jóvenes coreanos una vez más rompieron moldes al terminar primeros en varias categorías. Esos ganadores incluyen a la pianista Kim Su-yeon en el Concurso Internacional de Música de Montreal; la violonchelista Han Jae-min y la pianista Park Yeon-min en el Concurso Internacional George Enescu en Bucarest, Rumania; y al pianista Lee Dong-ha y Arete String Quartet en el Concurso Internacional de Música de Primavera de Praga. Mientras, el barítono Kim Gi-hoon ganó el Cardiff Singer of the World, premio principal de la BBC, la competencia vocal más prestigiosa del mundo. Un coreano ya obtuvo el premio a la mejor canción, pero Kim es el primero en lograr el premio principal. Educación temprana y competencia feroz son los principales ingredientes de la excepcional actuación de los músicos coreanos en competencias internacionales. Salvo en canto, el objetivo principal de las disciplinas musicales es identificar y fomentar el talento desde edad temprana. Ese fin requiere un continuo esfuerzo por preparar a futuras generaciones. El Instituto Nacional de Corea para Talento en Artes, afiliado a la Universidad Nacional de las Artes de Corea, ofrece cursos para jóvenes prodigios musicales. Alumnos de tercer grado en adelante compiten por un muy disputado acceso, pero permanecer dentro es otro desafío total: los alumnos deben pasar audiciones anuales. En general, aquellos con talento latente y potencial tienen más éxito que los más diestros. Comparado con antes, hay más canales para participar en concursos internacionales y ofrecen más oportunidades a los jóvenes músicos para mostrar su talento. KIM SU-YEON El Concurso Internacional de Música de Montreal se dedica a descubrir y apoyar a jóvenes talentos de hasta 33 años. Músicos coreanos han obtenido este premio en las categorías de violín y voz en varias ocasiones, pero este año Kim Su-yeon, de 27 años, f ue la primera en ganar en piano. El premio está valorado en 180.000 dólares canadienses, incluidos 30.000 dólares canadienses en efectivo, una gira por tres ciudades norteamericanas y el lanzamiento de un álbum con el sello Steinway & Sons. El concurso de Montreal tuvo lugar virtualmente mediante grabaciones de video. El repertorio de Kim incluyó tres piezas de su elección: Sonata Nº30 de Beethoven en Mi mayor, op. 109; Sonata Nº2 de Scriabin en sol sostenido menor, op. 19; y Gaspard de la Nuit, M. 55 de Ravel, más tres de los “Veinticuatro Preludios” del compositor canadiense John Burge, que eran obligatorios. Kim, que vive en Salzburgo, Austria, también llegó a las semifinales del Concurso Reina Elisabeth, celebrado en Bruselas, Bélgica, que casi se superpuso con la competencia de Montreal y también precisó una grabación de video. “Al no actuar frente a una audiencia estaba menos nerviosa, pero tocar frente a la cámara y la grabadora generaba cierto nerviosismo”, recuerda Kim. Dijo sentirse como una actriz declamando frente a una pared, derramando emociones ante ella como si fuera un compañero actor. Kim ha sido elogiada por la crítica por “una técnica notablemente sofisticada, una articulación muy detallada y valores en miniatura”. Ella alimentó su talento musical e imaginación, aprendió un extenso repertorio en el Instituto Nacional de Corea para Talentos en Arte y obtuvo su maestría y doctorado en la Universidad Mozarteum de Salzburgo, donde actualmente cursa el programa avanzado. El concurso de Montreal se llevó a cabo virtualmente mediante grabaciones de video por la pandemia. El repertorio final de Kim incluía piezas de Beethoven, Scriabin, Ravel y del compositor canadiense John Burge. ⓒ Captura de pantalla del concurso en YouTube HAN JAE-MIN, PARK YEON-MIN El Concurso Internacional de George Enescu se integra en un festival mayor en honor al compositor y violinista rumano. Se celebra cada dos años y es uno de los más importantes de Europa del Este. Sumándose a la lista de previos ganadores coreanos, este año Han Jae-min se convirtió en el ganador más joven en los 53 años de historia del concurso. Este violonchelista de 14 años se midió por primera vez contra contendientes notablemente mayores. Recibió un premio de 15.000 euros en efectivo e invitaciones para futuros eventos musicales, incluido el Festival George Enescu 2022. “Pensé que sería una gran experiencia y también buena ocasión para evaluar objetivamente mi capacidad”, explica Han. A diferencia de otros participantes, que tenían su propio acompañante de piano, Han tocó con un pianista rumano asignado por la organización. Esto le ayudó a comprender más profundamente el sentimiento rumano, y jugó a su favor en la interpretación semifinal de la Sonata para violonchelo Nº2 de George Enescu en Do mayor, op. 26. Nacido en una familia de músicos, Han comenzó a tocar el piano y el violín con cinco años, antes de empezar con el violonchelo, fascinado por su resonante y profundo sonido. Al terminar octavo grado, ingresó en la Universidad Nacional de Artes de Corea, convirtiéndose en el alumno más joven. Park Yeon-min ganó el primer premio en la sección de piano de ese concurso. Tras licenciarse en la Facultad de Música de la Universidad Nacional de Seúl obtuvo un máster en la Universidad de Música, Teatro y Medios de Hannover, en Alemania, donde actualmente estudia el programa avanzado. Park quedó entre los 14 semifinalistas del Concurso Internacional de Pia- no Franz Liszt 2020, que fue suspendido por la pandemia. No obstante, empezó a prepararse para el concurso de George Enescu, para el que eligió una pieza notoriamente difícil, el Concierto para piano N°3 de Rachmaninoff en re menor, op. 30. Su actuación, marcada por un poder y un fervor abrumadores, le valió el máximo galardón. Han Jae-min, violonchelista, en el Concurso Internacional George Enescu 2020, celebrado en mayo de este año en Bucarest, Rumania. Con solo 14 años obtuvo el primer premio en chelo, como integrante y ganador más joven desde el inicio de la competencia en 1958. © Andrei Gindac, Concurso Internacional George Enescu La pianista Park Yeon-min ganó el primer premio al interpretar Concierto para piano n° 3 de Rachmaninoff en re menor, op. 30 en el Concurso Internacional George Enescu 2020, celebrado en Bucarest, Rumania. Park debutó en Kumho Young Artists Concert en 2014. © Andrei Gindac, Concurso Internacional George Enescu Educación temprana y competencia feroz son los principales ingredientes de la excepcional actuación de los músicos coreanos en competencias internacionales. LEE DONG-HA, ARETE STRING QUARTET El pianista Lee Dong-ha, de 27 años, ganó el Concurso Internacional de Música de Primavera de Praga en mayo pese a su falta de experiencia en el extranjero, en su primer concurso internacional. Eligió algunas de sus piezas favoritas para interpretar, pero como eran piezas que eligen muchos pianistas, trabajó duro para llevar una interpretación personal al escenario. Lee recuerda ciertas dif icultades, pues la competencia se adelantó un mes, pero fue una experiencia significativa que le permitió recibir comentarios objetivos y detallados de los jueces sobre su desempeño. El concurso de Praga, establecido en 1946, es para músicos menores de 30 años.Tras graduarse en la Universidad de Yonsei, Lee obtuvo su maestría en la Universidad de Música, Drama y Medios de Hannover, y actualmente estudia el doctorado en la Escuela de Música de Münster. La sección de cuarteto de cuerda del concurso de Praga tuvo lugar este año por primera vez en 16 años, y A rete String Quartet obtuvo cinco premios especiales, además del primer premio.El cuarteto incluyó composiciones de Beethoven en su interpretación. Formado en septiembre de 2019, Arete String Quartet lo integran los violinistas Jeon Chae-ann y Kim Dong-hwi, el violista Jang Yoon-sun y el violonchelista Park Seong-hyeon. Su presentación debut en el Concierto de Cámara Kumho Young en 2020 fue retransmitida en vivo por KBS Classic FM, un logro sin precedentes para músicos desconocidos. Ahora son reconocidos como estrellas emergentes que siguen los pasos de Novus String Quartet y Esmé Quartet. El pianista Lee Dong-ha durante el Concurso Internacional de Música de Primavera de Praga 2021, su primera competencia internacional. Afirma que más significativo que obtener el primer premio fue la retroalimentación y los consejos de tan distinguidos jueces. © Petra Hajská, Concurso Internacional de Música de Primavera de Praga Arete String Quartet, creado apenas en 2019, también sube como la espuma. El grupo obtuvo el primer premio al cuarteto de cuerda en el Concurso Internacional de Música de Primavera de Praga 2021, además de cinco premios especiales. © Petra Hajská, Concurso Internacional de Música de Primavera de Praga Ryu Tae-hyungColumnista musical

Vacantes fuera del campus

Image of Korea 2021 AUTUMN 44

Vacantes fuera del campus Vacantes fuera del campus “Estudio, un dormitorio, apartamento compartido, habitación totalmente amueblada, nueva construcción, para alquilar...” Anuncios de viviendas se adhieren en paredes, callejones, árboles, postes telefónicos y marquesinas de autobuses, esperando la atención de estudiantes y no estudiantes que pasean cerca de las numerosas universidades de Seúl. Pero solo logran indiferentes miradas. A medida que más universidades optaron por dar clase en línea por el COVID-19, la población estudiantil se alejó de estos bulliciosos vecindarios. Alumnos coreanos e internacionales volvieron a casa. Los propietarios respondieron bajando el alquiler a la mitad, con la esperanza de atraer a no estudiantes o persuadir a los alumnos de esperar a que reanuden las clases presenciales en Seúl. Pero no fue bastante para frenar el éxodo. Antes, quedarse hubiera supuesto menos soledad. Los distritos universitarios de Seúl estaban llenos de pensiones que compensaban la modesta oferta de residencias universitarias. En vez de alquilar un apartamento y cocinar o limpiar por sí mismos, los estudiantes -lejos de casa y la familia- podían tener comida caliente casera preparada por la “tía” de la pensión. Y si era bondadosa, quizá ordenaría las habitaciones y lavaría la ropa. Tan cariñosa atención ayudaba a los alumnos a superar su nostalgia. Los inquilinos solían volverse cercanos entre sí, y hasta crear vínculos de hermandad. De hecho, la vida en las pensiones ref lejaba la mentalidad comunitaria típica de los pueblos rurales que muchos inquilinos llamaban hogar. Pero dos tendencias empañaron este ambiente hogareño. Primero, la matrícula universitaria se disparó en la década de 1980 y se mantuvo al alza desde entonces. La demanda superó rápidamente a la oferta de cuartos en las pensiones, y la construcción de viviendas para estudiantes con unidades independientes y un mínimo espacio común, surgió como negocio rentable. Esto encajaba con la segunda tendencia: un cambio en las prioridades y el comportamiento social. A medida que Corea se urbanizaba, el espíritu comunal que alguna vez promovieron sus raíces agrarias disminuyó. La privacidad y la autonomía individual se volvieron omnipresentes y más valoradas. Los apartamentos tipo estudio, de 20 metros cuadrados en promedio, pronto dominaron la construcción de viviendas para alumnos. Y al poco, una estéril relación entre propietario e inquilino reemplazó esa calidez entre propietarios de pensiones y estudiantes. Ahora, las restricciones de la pandemia han silenciado los edificios residenciales y vaciado aceras antes llenas de estudiantes. Un balcón orientado al sur y una modesta cocina, un baño algo estrecho pero limpio, un armario empotrado y un escritorio, una cama individual... Una vez rebosante de sueños, pasiones y preocupaciones de ambición joven, el estudio ahora está vacío, y solo la luz del sol permanece igual. Si volverá o no a llenarse de nuevos anhelos depende de la cobertura de la vacunación y del rumbo de la pandemia. Las universidades esperan que las condiciones permitan volver gradualmente a las clases presenciales. Eso debería sacar a los estudiantes de sus hogares y devolverlos a los estudios fuera del campus. Pero, por supuesto, la pandemia puede sorprender aún más y hacer que esos anuncios de vivienda parezcan una ocurrencia tardía. Kim Hwa-young Crítico literario; Miembro de la Academia Nacional de las Artes

Gyeongju: capital antigua, museo abierto

On the Road 2021 AUTUMN 33

Gyeongju: capital antigua, museo abierto Gyeongju: capital antigua, museo abierto Ciudad donde los sitios históricos se intercalan entre parques pintorescos y establecimientos de moda del siglo XXI, Gyeongju, una vez la capital del Reino de Silla (57 a. C. - 935 d. C.), brilla por su reputación de “museo sin muros”. Las pagodas de piedra de tres pisos y 13,4 metros de altura en el predio del Templo Gameun en Yongdang-ri, Gyeongju, son las más altas del período de Silla Unificada. Con vistas al mar al este de Gyeongju, son todo lo que queda del antiguo templo, construido cuando el rey Munmu de Silla unificó los Tres Reinos en el siglo VII. Estas pagodas gemelas están designadas como Tesoro Nacional Nº 112. MIENTRAS PARTÍA HACIA Gyeongju, la cuna de la cultura budista de Corea, recordé a Jack Kerouac (1922-1969), icónico escritor estadounidense y pionero de la Generación Beat que abrazó el budismo. Una vez más, tomaría prestado el nombre de su novela seminal de 1957, “On the Road”. Gyeongju fue capital del Reino de Silla y se expandió sometiendo a estados rivales para gobernar dos tercios de la península de Corea entre los siglos VII y X. En su período de apogeo, Gyeongju era la cuarta ciudad más grande del mundo, con un millón de habitantes estimado, y su grandeza era comparable a la de onstantinopla (Estambul), Changan (Xian, China) y Bagdad. De hecho, aparte del Imperio Romano y las dinastías de Egipto, hay pocos países en la historia de la humanidad que hayan durado tanto. Silla adoptó una perspectiva amplia, creando un perfil global inconfundible. Su élite se comprometió activamente con China, que comerciaba con naciones árabes y europeas a través de la antigua Ruta de la Seda. Eso explica el vidrio romano hallado en algunas tumbas de Silla. Corea, que ha visto gran parte de su territorio arrasado repetidamente por el imperialismo y la guerra, solo puede agradecer que los vestigios de la resplandeciente civilización de Silla continúen al sureste de la provincia de Gyeongsang del Norte, a unos 70 km al norte de Busan. Más allá de la antecámara y el corredor están las obras más famosas de la antigua escultura budista coreana: una rotonda que representa una flor de loto, una imagen de Buda sentado y varios Budas,bodhisattvas y devastallados en las paredes. Para preservarlos, los visitantes solo pueden apreciar el maravilloso panteón budista tras una pared de vidrio. © Instituto Nacional de Investigación del Patrimonio Cultural, Han Seok-hong PERFIL GLOBAL Hacía tiempo de mi última visita a la ciudad. Como un explorador extranjero que viaja en bote, me acerqué a Gyeongju desde la costa este a través de las ruinas del Templo Gameun, nombre que ref leja la idea de “ser movido por la gracia”, concretamente la gracia del rey Munmu (r. 661-681), quien completó la unificación de los Tres Reinos. Comenzó a construir el templo para bloquear a los invasores japoneses con la misericordia de Buda, pero murió antes. En su testamento, pidió lanzar sus cenizas al Mar del Este, para regresar como dragón y proteger el país. Hoy día, la zona del templo no está repleta de publicidad como otros lugares históricos en Gyeongju y alrededores. Incluso puede parecer bastante descuidado. No vi tarifas de entrada, ni supervisor o gerente durante mi visita. Las ruinas incluyen poco más que un par de pagodas de granito de tres pisos y los restos subterráneos de algunas estructuras de templos, pero la majestuosa grandeza de las pagodas es deslumbrante. En la antigüedad, el mar lamía justo la parte bajo el salón principal del Templo Gameun. Había un canal para que el rey convertido en dragón entrara y saliera. ¿Protegieron las pagodas al dragón o el dragón a las pagodas? Los relicarios de sarira descubiertos en las pa- godas cuando fueron desmantelados para su restauración, y poseen la delicadeza del arte en metal de Silla. Esos objetos, actualmente en el Museo Nacional de Corea en Seúl, son increíblemente hermosos. Es como si estos tesoros, una vez instalados ocultamente en lo profundo de las pagodas, sentaran las bases de la gloriosa civilización de Silla. Tienen una modestia luminosa, pero aparentemente discreta, y enseñan que la verdadera belleza no necesita envoltorio: brilla por sí sola. La estatua del Buda sentado de Seokguram Grotto, en Gyeongju, se considera una obra maestra del arte budista.Seokguram es un templocueva de granito, construido en la ladera del monte Toham en el siglo VIII con estilos arquitectónicos griegos y romanos, introducidos en Corea a través de la Ruta de la Seda. © Instituto Nacional de Investigación del Patrimonio Cultural, Han Seok-hong ENIGMÁTICO ESPLENDOR Queriendo ver más de la misteriosa belleza de Silla, me dirigí al corazón de Gyeongju. Delante estaba el monte Toham, que bloquea los vientos marinos que soplan hacia la ciudad. Cuatro kilómetros al este, con vistas al Mar del Este, se alza Seokguram, una ermita en la gruta de la montaña del Templo Bulguk, ambas visita obligada al explorar la belleza de Gyeongju. En 1995, estuvieron entre los primeros cinco sitios coreanos de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. En el 2000, otras cinco zonas históricas de Gyeongju también fueron inscritas como Patrimonio Mundial. Seokguram, construido en el año 774, es el apogeo del arte y la arquitectura budista. Con reminiscencias del Panteón de Roma, la capilla de la gruta es un impresionante testimonio del intercambio arquitectónico que existía entre regiones y creencias religiosas. La zona está cubierta de granito blanco, no muy adecuado para convertirlo en cueva y tallar imágenes. Por tanto, construyeron una gruta artificial ensamblando cientos de piezas de granito. Esto diferencia a Seokguram de las grutas budistas en India o China y le imprime una belleza distintiva. La gruta presenta decenas de figuras budistas hábilmente talladas. Más allá de la entrada arqueada, la antecámara y el estrecho pasillo, una rotonda alberga un Buda de apariencia realista y serena a 3,5 metros de altura. Sentado con las piernas cruzadas en meditación sobre un pedestal elevado con un grabado de loto, esta imagen de Sakyamuni es reconocida como obra maestra del arte budista. Sobre su cabeza hay una cúpula, también con diseño de loto, de inf luencia grecorromana. Gran parte de la gruta está cubierta ahora para su protección. Verla requiere esperar una larga cola, pero lo hallé interesante como para quedar asombrado por la sublime belleza del arte escultórico. Sus expresiones parecieron grabarse en un instante en el ojo de mi mente. El templo Bulguk se halla a unos 15 km al sureste de Gyeongju. Conocido como “Templo de la Tierra de Buda”, su historia se remonta al año 528. Es un templo principal de la Orden Jogye del budismo coreano, la mayor secta budista de Corea, y está clasificado por el gobierno coreano como sitio histórico y escénico Nº1. También se considera joya esencial del pináculo del budismo en Silla. En el patio principal del templo, Dabotap (Pagoda de muchos tesoros) y Seokgatap (Pagoda Sakyamuni) dan a la sala principal Daeungjeon (Sala del gran héroe). En Seokgatap se descubrió una copia del Gran Dharani Sutra, que demuestra la calidad de la impresión en madera de Silla. Las pagodas, registradas como Tesoros Nacionales, y las elaboradas terrazas de piedra, base de los terrenos del templo, son las únicas estructuras originales que quedan. El resto fue reconstruido a lo largo de los siglos. El templo Bulguk, al pie del monte Toham, ofrece un famoso par de pagodas:Dabotap (Pagoda de muchos tesoros), en primer plano, y Seokgatap (Pagoda Sakyamuni), en el patio principal. El templo y la gruta de Seokguram representan la cúspide del arte budista de Silla.En 1995, estaba entre los primeros cinco sitios de Corea inscritos en la Lista del Patrimonio Cultural Mundial de la UNESCO. Daereungwon es un extenso complejo de unos 125.400 metros cuadrados que contiene 23 túmulos, el mayor grupo de tumbas antiguas de Gyeongju. Ubicado en Hwangnam-dong, el corazón de la antigua ciudad, su fascinante aura trasciende tiempo y espacio. ¿Están la vida y la muerte en armonía o carecen de ella? ¿Cómo entender el abismo entre modernidad y antigüedad?Tan ubicuos distintivos hacen que Gyeongju sea singularmente único. La Campana Divina del Rey Seongdeok, creada en el período de Silla Unificada (S VIII), es la mayor de Corea. Mide 3,66 m. de altura, 2,27 m.de diámetro en la boca, 11-25 cm. de grosor y pesa 18,9 toneladas. El tubo de la parte superior, exclusivo de las campanas de bronce coreanas, ayuda a crear un sonido profundo y resonante. La superficie está decorada con exquisitos patrones, como apsaras voladoras. El Museo Literario Dong-ni Mok-wol conmemora a dos famosos nativos de Gyeongju, el novelista Kim Dong-ni (1913-1995) y el poeta Park Mok-wol (1916-1978), que dejaron indelebles marcas en la historia literaria coreana moderna. El museo ofrece recorridos por sus lugares de nacimiento y los lugares del trasfondo de sus obras. Recreación del espacio de trabajo del novelista Kim Dong-ni. El museo dedica galerías separadas a Kim y Park, que exhiben respectivas imágenes y artículos personales. Uno de los manuscritos de Kim en la recreación de su espacio de trabajo. LIBROS, TUMBAS, CAMPANAS Dejo el templo abrumado por la profundidad del tiempo y el espacio de las reliquias antiguas y llego al Museo Literario Dong-ni Mok-wol, en homenaje al novelista Kim Dong-ni (1913-1995) y al poeta Park Mok-wol. (1916-1978). Ambos eran nativos de Gyeongju y legaron hermosas obras. Allí recordé la inscripción en la Campana Divina del Rey Seongdeok, una gran campana de templo forjada en el año 771, durante el período de Silla Unificada, con esta inscripción: “La gente de entonces desdeñaba las riquezas y respetaba el talento literario”. Escuché recitar un poema en la galería de Park Mok-wol. El lirismo del poeta revela una concentrada visión de la vida y la naturaleza, haciéndose eco del poeta inglés William Wordsworth. Así, los artefactos culturales no son los únicos tesoros de Gyeongju. Además del museo, los visitantes pueden recorrer los lugares de nacimiento de los autores y otros espacios que aportan antecedentes de sus obras. A l sa l i r del museo l iterario me ref ugié en Cheonmachong, o Tumba del Caballo Celestial, en el parque de túmulos de Daereungwon. De pronto sentí frío en los dedos de mis pies. Estaba tan absorto con las maravillosas vistas que no reparé en que estaban mojados tras un día de lluvia. El parque incluye 23 tumbas en forma de montículo como pequeñas colinas cubiertas de hierba En Gyeongju y alrededores hay cientos de túmulos, 35 de ellos presuntamente tumbas de los reyes de Silla. Imaginé que el interior de la cámara funeraria real sería aterrador, lúgubre o misterioso, pero era bonito. Cuando pensé en el trabajo requerido para construir las tumbas y el cuidado depositado en esos ritos funerarios con tanta ornamenta, quedé maravillado por la diligencia de la gente de entonces. Mi próximo destino fue el área del centro de Hwangnam-dong. La disparidad entre los antiguos túmulos y la franja urbana resultó algo perturbadora. Era como reconocer la vida tras acabar de percibir la muerte. ¿Están la vida y la muerte en armonía o carecen de ella? ¿Cómo entender el abismo entre modernidad y antigüedad? Tan ubicuos distintivos hacen que Gyeongju sea singularmente único. Para concluir, me dirigí a un pabellón del Museo Nacional de Gyeongju, a ver la Campana Divina del Rey Seongdeok, la enigmática pieza que más deseaba ver. Aunque medio gastada, esa exquisita inscripción nítidamente proyectada, como un holograma, conmemoraba a un gran rey al destacar que en su reinado la gente desdeñaba las riquezas y respetaba el talento literario. La campana emite un sonido sublime, de profunda resonancia. Los fabricantes de Silla debían saber bastante de mecánica ondulatoria. Tan poderosas reverberaciones podrían incluso ser el rugido ceremonial de un dragón que protege los numerosos sitios y artefactos que definen la belleza de esta ciudad. Gyeongju se mantuvo como importante bastión regional en las dinastías sucesoras de Silla. Percibí el antiguo esplendor y la gloria de la ciudad, así como la belleza arraigada en algo que perdura a través de los siglos. También sentí la grandeza de los corazones y las mentes de quienes se esforzaron por salvaguardar su herencia cultural. Park Sang Novelista Ahn Hong-beom Fotógrafo

Un paseo por Seochon

On the Road 2021 SUMMER 96

Un paseo por Seochon Un paseo por Seochon En Seochon, uno de los barrios más antiguos de Seúl, un laberinto de casas centenarias y un rico patrimonio artístico ofrecen un encantador oasis urbano de calma y reflexión. Mirando entre los antiguos caminos de Seochon, puede verse el Palacio Gyeongbok, residencia real oficial de la Dinastía Joseon (1392-1910), y Cheong Wa Dae, la oficina presidencial, al pie del monte Bugak. Esta proximidad llevó a Seochon a convertirse en enclave de funcionarios y eruditos, quienes durante siglos caminaban hasta palacio. De hecho, Seochon significa “pueblo del oeste”, en referencia a su orientación desde palacio. Abraza el pie del monte Inwang, barrera defensiva cuando Seúl era una ciudad amurallada. Con la pandemia, a aquellos que han aprendido a disfrutar de solitarias caminatas les encanta lle¬gar a la cima del monte Inwang y perderse en la panorámica de Seúl. Seochon es ahora uno de los mayores atractivos de Seúl, junto con el pueblo hanok Bukchon, que significa “pueblo del norte”. Ambos lugares están llenos de encan¬tadores callejones envueltos en casas de estilo tradicional, muchas con cientos de años, algunas reconvertidas en ele¬gantes cafés, boutiques y posadas. En un hanok rehabilita¬do está la Librería Daeo, la librería más antigua de Seúl, a pocos minutos de la estación de metro del Palacio Gyeong¬bok. Y mejor aún: el ambiente de Seochon y Bukchon gira en torno al arte y la cultura. Los estrechos callejones de Seochon tienen el aire cáli¬do y la tranquilidad del Golden Lane en Praga o la atmós¬fera de los callejones secundarios de Montmartre en París. Además de hanok rehabilitados, hay galerías con paisajes en tinta lavada de la era Joseon que adornan los lienzos de artistas del SXXI. Un sitio popular es el mercado de Ton¬gin, con decenas de vendedores y restaurantes que atraen al público con todo tipo de comidas deliciosas. El mercado es famoso por su programa de loncheras: un set de monedas permite comprar gran variedad de guarni¬ciones caseras a bajo costo. La cima del monte Inwang ofrece una panorámica de Seochon y del Seúl antiguo. Seochon alude al área desde el pie oriental de la montaña hasta los muros occidentales del Palacio Gyeongbok, donde residían funcionarios de bajo rango durante la Dinastía Joseon. Hoy es visita obligada que ofrece una mezcla de arte, cultura, gastronomía, historia, nostalgia y paisajes naturales. El valle de Suseong en Ogin-dong, es un pintoresco refugio famoso por la sombra de sus árboles y el sonido del agua fresca, y lugar favorito de artistas desde el pasado. La muralla de la ciudad de Seúl se creó en el siglo XIV justo después de la fundación de la dinastía Joseon. La barrera defensiva tiene entre 5 y 8 metros de altura y 18,6 kilómetros de largo. La sección occidental presenta el monte Inwang, con Seochon acurrucado debajo. Célebres residentes El museo homónimo del artista Pak No-soo abrió en 2013. Pak vivió en esta casa durante unos 40 años y donó unas 1.000 obras de arte para su conservación y exhibición. En 1941, Yun Dong-ju, estudiante de Yonhee College (precursor de la Univ. de Yonsei), vivió en casa del novelista Kim Song (1909-1988) y escribió algunos de sus principales poemas, como “Una noche para contar estrellas”. Una placa indica dónde estaba la casa. Kim Mi-gyeong lleva sus plumas de tinta a tejados y lugares elevados para dibujar escenas callejeras de Seochon. Tras 20 años como periodista, se fue a Nueva York en 2005 y regresó en 2012 para establecerse en Seochon, donde la conocen como la “artista de la azotea”. En Seochon nacieron y se criaron muchos príncipes, inclui¬do el príncipe Chungnyeong, tercer hijo del rey Taejong, quien más tarde se convertiría en el rey Sejong (r. 1418- 1450), el más famoso monarca de Joseon. Implantó la escri¬tura coreana y dejó gran cantidad de aportes científicos. El tercer hijo del rey Sejong, el príncipe Anpyeong (1418-1453), vivía en el valle de Suseong en Ogin-dong, parte alta de este vecindario y escenario de “Viaje de ensue¬ño a la tierra de los melocotones”, pintado por An Gyeon en 1447. Este famoso cuadro, inspirado en un sueño del prínci¬pe, representa la utopía taoísta. Otro residente real de Seochon fue el segundo hermano mayor del rey Sejong, el príncipe Hyoryeong (1396-1486), hombre de gran erudición y carácter virtuoso. Escapó del poder político cuando su hermano menor ascendió al trono y fue reverenciado por sus esfuerzos por revivir el budismo. En el mismo barrio, Jeong Seon (1676-1759) pintó “Monte Inwang tras la lluvia” (1751), obra maestra del apogeo cultural de Joseon y época de paisajes realistas, de la llamada “visión verdadera”. Esta famosa obra de arte, designada como Tesoro Nacional de Corea Nº216, integró hasta hace poco la colección privada de Lee Kun-hee, el difunto presidente del Grupo Samsung, pero tras su muerte el año anterior, fue donada al estado. A mitad del periodo Joseon, Seochon comenzó a poblarse de jungin, literalmente “gente media”, una clase de funcionarios y técnicos comunes, entre la nobleza y los plebeyos. Trabajadores técnicos, desde intérpretes y médi¬cos hasta eunucos que servían en palacio, se asentaron en la zona, actuales Ogin-dong, Hyoja-dong y Sajik-dong. Buk¬chon era un barrio de literatos y sus casas antiguas son rela¬tivamente grandes y majestuosas. En cambio, las casas tradi¬cionales de Seochon son pequeñas y modestas, lo que expli¬ca su extensión con callejones en forma de red. Con la desaparición de Joseon en 1910 y la posterior ocupación japonesa, jóvenes artistas comenzaron a llegar a Seochon. Entre sus vecinos había destacados poetas como Yi Sang (1910-1937), Yun Dong-ju (1917-1945) y Noh Cheon-myeong (1911-1957), el novelista Yeom Sang-seop (1897- 1963), o pintores como Gu Bon-ung (1906-1953), Lee Jung-seop (1916-1956) y Chun Kyung-ja (1924-2015). Irónica¬mente, también albergaba lujosas propiedades de estilo occi¬dental de infames figuras projaponesas, como Lee Wan-yong (1858-1926) y Yun Deok-yeong (1873-1940). El paso del arte y la cultura a través del tiempo, tal como se disfruta y se comprende en el presente, puede comparar¬se con un polluelo que sale de la oscuridad de su cascarón y nace al mundo. Como el pajarito despedaza el duro capa¬razón que lo rodea para poder vivir, los artistas de la Corea moderna se sumergieron en la actividad creativa para esca¬par de la pobreza y la desesperación de la época. La exposición “Record of the Streets”, organizada por la Fundación Coreana de Seguridad, Salud y Medio Ambiente, se llevó a cabo del 30 de abril al 16 de mayo de 2021 en Boan 1942, un lugar cultural de usos múltiples. Unas 80 fotografías muestran cómo la pandemia de COVID ha cambiado la sociedad. Seguir la fragancia Primero fui a Poet’s Hill en Cheongun-dong, para ver la Biblioteca de Literatura de Cheongun y la Casa de Lite¬ratura de Yun Dong-ju. Desde la colina divisé el antiguo centro de Seúl y, en la distancia, más allá de la Torre Nam¬san y el río Han, los 123 pisos de la Torre Lotte World. La Biblioteca de Literatura Cheongun la conforman varios hanok restaurados con mucho cariño, pero la Casa de Lite¬ratura Yun Dong-ju es una estructura de hormigón con puerta de hierro, algo así como una prisión. Sin embargo, su encantador café al aire libre con jardín integró la lista de 2013 de “Mejores arquitecturas contemporáneas de Corea”, del diario Dong-A Ilbo y la revista arquitectónica Space. En la sala de video, la vida de Yun Dong-ju se proyec¬ta en la pared de concreto: el tiempo que pasó componien¬do poemas en una pensión en Seochon; su encarcelamiento en Fukuoka, Japón, por actividades anti japonesas de estu¬diantes coreanos; y su eventual muerte allí por causas mis-teriosas en febrero de 1945, meses antes de la liberación nacional de Corea. Una entrada de su diario reza así: “Me escondo en una habitación pequeña y oscura. Solo puedo escribir poemas. Avergonzado por no poder tomar las armas y luchar, me avergüenza aún más cuando esos poe-mas me llegan con tanta facilidad”. El mercado de Tongin fue establecido en 1941 como mercado público para los residentes japoneses de la zona. Adquirió su forma actual después de la Guerra de Corea, cuando la población de Seochon aumentó rápidamente. Boan Inn, creada en la década de 1940, fue residencia de muchos artistas y escritores. Posada hasta 2004, recientemente se convirtió en Boan 1942, y alberga exposiciones, representaciones y otros eventos. Casa de literatura Yun Dong-ju Casa de Yi Sang Parque Sajik Palacio Gyeongbok Dentro del laberinto Mi viaje acaba pasando por Boan Inn en Tongui-dong, donde el pintor Lee Jung-seop, el poeta Seo Jeong-ju (1915- 2000) y otros escritores y artistas quedaban a menudo. El edificio original se ha conservado y transformado en un lugar de exposición y cultura llamado Boan 1942. Fue aquí donde Seo y otros poetas crearon “Poets Village” (Siin Burak), la revista de la cuadrilla, en 1936. Por todo el edifi¬cio hay huellas del pasado. Di la bienvenida a las crujientes escaleras de madera y celebré que las salas de exposición, estrechas y abarrotadas, conservaran su antiguo encanto. Choi Seong-u, a cargo de Boan 1942, soñaba con ser artista y se fue a Francia, pero terminó estudiando admi¬nistración de arte, y al volver convirtió el antiguo Boan Inn en un centro cultural polivalente. Amplió el espacio con un edificio anexo, que no solo muestra obras experimentales de jóvenes artistas coreanos, sino que busca activamente proyectos internacionales. A futuro planea invitar artistas extranjeros a sumarse a exposiciones especiales. De las cua¬tro plantas de la antigua posada, las habitaciones y talleres para artistas residentes ocupan el tercer y cuarto piso. Los residentes de Seochon han variado durante siglos, pero su hilo conductor siempre ha sido el arte y la cultura, hoy testigo palpable en sus serpenteantes callejones. El mayor placer de recorrer esos callejones es abrir los ojos a nuevos caminos desconocidos, mientras nos perde¬mos aquí y allá. A veces, de pronto topamos con un callejón sin salida, pero al dar la vuelta y volver atrás, recuerda a las huellas de tu propia vida. Kwon Oh-nam ha llevado la librería Daeo desde que la abrió con su difunto esposo en 1951, destinando parte de su casa tradicional a la librería, ahora es la librería de segunda mano más antigua de Seúl, que también es café literario.©Newsbank Chebu-dong, famoso entre los foodies, atrae a gente de cualquier edad en busca comida sabrosa, día y noche. Los pequeños restaurantes conforman una pared en el laberinto de callejones. Lee San-ha Poeta Ahn Ahn Hong-beom Fotógrafo

People

Llevando la fantasía aquí y allá

Interview 2021 AUTUMN 40

Llevando la fantasía aquí y allá 문학 산책--> Llevando la fantasía aquí y allá Jeon Min-hee comenzó entre la vanguardia de escritores de fantasía en la Internet de los 90. Sus libros, a menudo revisiones de sus trabajos previos, son éxitos de taquilla en China, Japón, Taiwán y Tailandia, así como en Corea. Acude a esta entrevista en un acogedor café cerca del Palacio Gyeongbok, en el centro de Seúl. La escritora de fantasía Jeon Min-hee debutó en 1999 en la red de PC Nownuri con “The Stone of Days”. Sus detalladas descripciones y su lírica prosa lograron gran número de seguidores nacionales y extranjeros. Ninguna conversación sobre el pasado, presente o futuro de la escritura de fantasía coreana estaría completa sin la novelista Jeon Min-hee.Su primer libro, “La piedra de los días”, envía a Fabián, un empleado de una tienda de 18 años, a buscar cuatro joyas de un collar que recibió de su padre.Con un récord de 4 millones de páginas vistas en el sitio del portal Nownuri, sigue siendo “una leyenda” entre los fans acérrimos de la fantasía.Las creaciones únicas del fantástico mundo de Jeon también tienen devotos en el sector de los juegos en línea. El clásico RPG (juego de rol) de Nexon de 2003, TalesWeaver, y el RPG de 2013, ArcheAge, de XL Games, son adaptaciones de sus libros. Han pasado muchos años desde su debut…Comencé mi primera serie en 1999, por tanto han pasado 23 años. La primera entrega de mi trilogía “Children of the Rune”, titulada “Children of the Rune - Winterer” (2001-2009), se publicó por primera vez en rústica en 2001, o sea que también es el veinteavo cumpleaños de “Children of the Rune”. “Children of the Rune” también fue una gran sensación…“Children of the Rune - Winterer” tuvo siete volúmenes en total, y “Children of the Rune - Demonic” (2003-2020), nueve. En 2018, cambiamos de editor y revisamos todo. Entonces hicimos números y, aunque el dato no es exacto, habíamos vendido unos tres millones de copias hasta ese momento. ¿Por qué revisa constantemente sus libros?A la mayoría de los novelistas de fantasía no les gusta revisar sus obras. Muypocos retrocedemos y cambiamos nuestra forma de escribir, como suelo hacer yo. Es porque dedicar ese tiempo a escribir nuevos trabajos es generalmente más agradable, sin mencionar que suele generar nuevos ingresos o consolidar tu reputación.Rev iso y pulo todo hasta que estoy satisfecho con la nueva versión, pero cuando miro atrás y ha pasado más tiempo, siempre veo cosas que me gustaría incluir. Por ejemplo, cuando en 2004 relanzamos “La piedra de los días” con otra editorial, las partes que me parecían inmaduras eran tan obvias que no podía dejar que se imprimiera así, aunque, por supuesto sentía mucho aprecio por mi primer trabajo. Sin embargo, si lo hubiera dejado pasar, quizá tampoco me hubiera animado a revisar mis otros trabajos. “La gente tiende a pensar que las novelas de fantasía nacen directamente de la imaginación del autor, pero en realidad tienen una base de investigación de amplio alcance y meticuloso studio" La obra emblemática de Jeon es “Children of the Rune – Winterer” (2001-2019), “Children of the Rune – Demonic” (2003-2020) y “Children of the Rune – Blooded” (2018-). Narra la historia de unos niños que luchan por subsistir y forjarse una identidad entre luchas de poder post-civilización. ¿Cómo reaccionan los lectores a las revisiones?Como estas revisiones van más allá de pulir oraciones y en realidad agregan nuevos puntos y episodios de la trama, los lectores tienden a dividirse. Quienes pensaron que tendrían que comprar las ediciones revisadas probablemente se sintieron frustrados. Pero el número de lectores que disfruta de las revisiones ha crecido gradualmente. Algunos incluso organizan todo lo que ha cambiado y comparten detalles entre ellos. ¿Por qué sus historias dejan una impresión duradera?Cuando comencé a serializar mis escritos en el portal Nownuri con veinte años, no tenía un sentido real de mis lectores y solo escribía lo que quería.Luego, cuando mi trabajo se volvió sorprendentemente popular, pensé que debía haber muchas personas con gustos similares a los míos. Eso me dio conf ianza para concentrarme y asegurar que mi escritura siguiera siendo un fiel ref lejo de mi gusto. Así que dejé que mis historias crecieran orgánicamente, siguiendo las ideas que me llegaban.Me pregunto si ese no es uno de los inherentes encantos de la fantasía como género. Después de todo, la fantasía no se limita a un solo período de tiempo: su universalidad y su atractivo pueden abarcar y unir varias épocas. Logra equilibrio entre crear mundos y detalles…La gente tiende a pensar que las novelas de fantasía nacen directamente de la imaginación del autor, pero en realidad tienen una base de investigación de amplio alcance y meticuloso estudio.Por ejemplo, para establecer una historia con el telón de fondo de una ciudad imaginaria, inexistente en la vida real, primero se debe investigar a fondo la historia cultural de las ciudades humanas a través de los siglos. Ese trabajo de preparación permite elaboradas composiciones y descripciones detalladas. ¿Cómo empezó a escribir novelas de fantasía?Empecé a estudiar el género cuando era bastante joven. Entonces solo escribía lo que quería, pero al mirar atrás, comprendí que había estado escribiendo fantasía. Fui más consciente de la distinción del género a medida que comencé a interactuar en el grupo de fantasía de Nownuri: entonces comencé a escribirlo correctamente.A hora que lo pienso, tuve mucha suerte. En la década de los 90 las novelas de fantasía empezaron a ganar terreno [en Corea], y había algo en el espíritu de esa época que tenía sentido para mí.Creo que mi estilo personal comenzó a resonar con el de la gente a la que le gustaban ese tipo de historias, y esa energía terminó siendo bastante poderosa.Yo era una estudiante de primero de universidad en 1994, y cuando llegué al último año, en 1997, Corea sufrió la crisis financiera [asiática]. No había trabajo para nadie, ni para los recién graduados. Como no había forma de ganar dinero, fue una oportunidad para probar algo con lo que disfrutaba. ¿Qué le atrajo del género fantástico?Creo que fue algo de niña, mientras me abría paso a través de una serie de “clásicos universales” infantiles.Me gustaban las historias que eran distintas a todo lo demás. Por ejemplo, me encantó “The Brothers Lionheart” de la autora sueca Astrid Lindgren, tambiénautora de la serie “Pippi Calzaslargas”.De hecho, más tarde comprendí el gran impacto que ese libro tuvo en “Children of the Rune - Winterer”. ¿Qué distingue a sus novelas?No creo que sea la persona adecuada para intentar identificar eso. De vez en cuando, habrá lectores que escriban un artículo criticando la construcción de mi mundo. Por ejemplo, hay lectores que clasifican mis obras como “ficción para adultos jóvenes”. Creo que eso tiene sentido.Estos días, la literatura para jóvenes adultos tiene un lugar estable en el mercado literario coreano, pero cuando comencé a escribir ni siquiera existía. Aunque tuve un motivo para elegir a los adultos jóvenes como público objetivo. En el período premoderno, había ceremonias de mayoría de edad y ritos de iniciación para niños. Quise escribir sobre un rito de iniciación para lectoresde esa edad, en proceso de transformación de niños a adultos. Para mí, esa es la estructura de “Children of the Rune - Winterer”. Los niños están en un momento en que nadie puede ayudarlos, ni siquiera sus padres, y finalmente se encontrarán cara a cara con el objeto del que primero huyeron con miedo. También debe tener muchos lectores “de siempre”…El último volumen de la segunda serie de “Children of the Rune” salió en 2007, y el primero de la tercera serie, “Children of the Rune - Blooded”, en 2018. Son más de 10 años de diferencia. Puede haber lectores que hayan olvidado mis libros de entonces. Seguro que habrá lectores que hayan crecido y hayan conseguido trabajo o se hayan casado. Pero un día en una firma de libros en la Librería Kyobo, en una mañana nevada de invierno, llegaron más de 500 lectores. Sinceramente, no podía creerlo. Estos lectores comenzaron con “Children of the Rune - Winterer” cuando estaban en primaria y secundaria, y ahora volvían como adultos, con veinte y treinta años. ¿Cuáles son sus planes a futuro?Pues, mi agenda está totalmente repleta para el próximo año. Estoy en medio del guión de un nuevo juego que tengo que continuar trabajando, y también seguiré escribiendo “Children of the Rune - Blooded”. Shin June-bongReportero, The JoongAng IlboHan Sang-mooFotógrafo

Persiguiendo dinero rápido

Lifestyle 2021 SUMMER 120

Persiguiendo dinero rápido CULTURE & ART--> Persiguiendo dinero rápido La pandemia del COVID-19 causó una drástica venta de acciones a la que siguió un fuerte repunte, creando una nueva generación de inversores que buscan resolver su precaria situación de ingresos y ahorros. Im Su-bin, estudiante de último curso universi¬tario de 29 años, comenzó a invertir reciente¬mente en acciones con 300.000 wones (unos 260 dólares), suma que obtuvo trabajando a tiem¬po parcial. Aunque encontrar prácticas no es difícil en Corea, se antoja imposible conseguir un trabajo decente a tiempo completo, pues las empresas rece¬lan de los contratos fijos. Desesperada, Im apostó por invertir en acciones para cubrir sus gastos.Kim A-ram, traductora autónoma de 33 años, planeaba gastar sus ahorros en su luna de miel el pasado diciembre. Pero las limitaciones por COVID hicieron que muchos familiares y amigos no pudieran ir a su boda. Así que invirtió su “luna de miel” en la bolsa de valores. Ella espera que un repunte del mercado le deje una buena suma para ayudar a comenzar su vida matrimonial. Estas dos inversoras novatas no son excepción en su grupo de edad. En 2020, había 9,14 millones de inversores particulares en el mercado de valores coreano, un tercio de los cuales eran recién llega¬dos, según el Fondo de Valores de Corea. El total de activos en manos de particulares alcanzó 662 billones de wones a finales de 2020, 243 billones de wones más que los 419 billones de wones de finales de 2019. Los inversores particu-lares poseen el 28% del valor de mercado, con un aumento del 3,6% en un año.Los hombres poseían 489 billones de wones en acciones, más del doble que las mujeres, con 173 billones de wones. Pero las mujeres destacan en la selección de activos: el valor de las acciones en manos de las inversoras aumentó un 77%, de 97 billones de wones en 2019 a 173 billones de wones en 2020. Mientras, las acciones en manos mascu¬linas subieron un 52%, de 321 billones de wones a 489 billones de wones, en el mismo periodo. Muchas aplicaciones facilitan la compra-venta de acciones. Los corredores ofrecen incentivos para captar nuevos inversores de entre 20 y 30 años, apodados como ”hormigas“, que esperan convertir modestos salarios en grandes beneficios. ©freepik Comprar oportunidades Los jóvenes llevan décadas luchando por un empleo estable en Corea. Desde la crisis asiática de 1997 y el colapso financiero mundial de 2008, las empresas limitan la contratación a tiempo comple¬to y optan por contratos a corto plazo. A la vez, los bajos tipos de interés hacen que las cuentas de aho¬rro no sean rentables. Esto sitúa a muchos jóvenes en dificultades económicas, por no hablar de aho¬rrar para casarse o comprar una casa.Entonces, el COVID-19 abrió una ventana de oportunidad. El 5 de enero de 2020, el índice com-puesto de la Bolsa de Corea (KOSPI) cerró en 2.206 puntos. Pero a medida que la amenaza de la pandemia se volvió más alarmante para la econo¬mía, el KOSPI se desplomó hasta 1.566 puntos el 20 de marzo, perdiendo un 29%. A partir de ahí, repuntó por la gestión del COVID de Corea y ante el optimismo por el desarrollo de vacunas, los estí¬mulos públicos y la recuperación económica. Los precios de las acciones cayeron en picado y un hipotético regreso a la normalidad ofrecía la promesa de obtener ganancias rápidas. Oleadas de jóvenes abrieron cuentas para “remar en sus pro¬pios botes cuando llegara el agua”, como dice el refrán. Luego, a medida que avanzaba el año, el mercado laboral les dio más motivos para buscar dinero rápido. En diciembre de 2020, según Esta¬dísticas de Corea, 3,51 millones de personas de 20 años tenían empleo, un 3,9% menos que el año anterior, con una drástica caída respecto a otras edades. La tasa de desempleo entre los jóvenes en sus 20 aumentó un 0,9% interanual en diciembre de 2020. Los particulares, en concreto los inversores novatos de entre 20 y 30 años, representan supues-tamente la mayor parte del aumento del comercio de acciones en 2020, y su frenesí oportunista dio frutos. El KOSPI cerró 2020 en 2873,47 puntos, ganando un 80% sobre el mínimo anual de marzo. Atención mediática Nuevas palabras y frases de moda han acompaña¬do la marejada. Una de ellas es “Movimiento de hormigas Donghak”, derivado de los campesinos de Donghak, o “Eastern Learning”, que se rebela¬ron contra la intrusión extranjera a finales del siglo XIX, durante la era Joseon. El término refleja cómo inversores jóvenes a pequeña escala compran accio¬nes para proteger el mercado de valores nacional de inversores institucionales extranjeros. “Hormigas” alude a jóvenes asalariados. Otra palabra de moda es jurini, contracción de jusik (acciones) y de eorini (niño), que alude a “inversores principiantes”.La cobertura mediática también ha aumentado. Antes, solo hablaban de acciones o inversión los canales de negocios, pero hoy hasta los programas de entretenimiento cubren estos temas. Un ejemplo típico es “La marcha de las hormigas”, programa de variedades de KakaoTV lanzado el pasado septiem¬bre, que muestra cómo las celebridades invierten en acciones con cuentas a su nombre. Con buena audiencia y disponible en Netflix, cada episodio tiene unos dos millones de visitas.Mientras, MBC TV presentó un programa pilo¬to de dos partes sobre compra de acciones, “El sueño de las hormigas”, donde expertos económi¬cos enseñan conceptos básicos a las celebridades. En tanto, un episodio especial del programa de variedades “Running Man” de SBS TV, presentó simulaciones del mercado de valores; y Yoo Jae-suk, popular presentador de “Hangout with Yoo” de SBS, invitó a su programa a tres jóvenes inversores en marzo. El volumen de ventas y de ingresos sobre acciones, inversiones y fondos se multiplicó por cinco en el primer trimestre de 2021, sobre el mismo periodo en 2020, según Interpark, una plataforma en línea. © Gian Tendencia duradera Los expertos afirman que el entusiasmo inversor de los jóvenes continuará a largo plazo. Durante déca¬das no ha habido un alivio significativo al frágil empleo ni al alza de los precios de las viviendas, y pese a los intentos gubernamentales, los precios de los apartamentos en Seúl, donde vive casi la mitad de la población de Corea, se han duplicado los últi¬mos años. Al evaporarse el sueño de comprar una casa, los jóvenes retrasan su boda hasta ahorrar suficien-te dinero. En 2020, el número de matrimonios cayó a un mínimo histórico desde que existen registros en 1970. El año pasado se casaron unas 214.000 parejas, un 10,7% menos interanual, según Estadís¬ticas de Corea. “March of the Ants”, un programa de variedades de KakaoTV que ofrece consejos de inversión a principiantes, ha renovado por cuarta temporada. © Kakao Entertainment Una encuesta del portal de empleo en línea JobKorea muestra que 3 de cada 10 estudiantes universitarios del país invierten en acciones. Casi la mitad se lanzaron al mercado de valores hace menos de un año, cuando la pandemia de COVID empeoró sus ya débiles perspectivas de empleo. © The Dongguk Post Gyeongju “Los actuales veinte y treintañeros son muy distintos a los de generaciones pasadas, que poseían autos o soñaban con empezar a comprar una casa a esa edad ahorrando el salario mensual”, explica Park Sung-hee, investigadora senior de Korea Trend Research Institute: “Ahora alquilan el coche y comprar casa es una posibilidad remota”. “En vez de ahorrar para un futuro lejano, bus¬can obtener ganancias con pequeñas cantidades de dinero en inversiones a corto plazo”, destaca. “Encontrar trabajo es difícil y nadie garantiza un empleo de por vida, tendencia que ha agudizado la pandemia de coronavirus. Los jóvenes buscan obje¬tivos de inversión que no requieran contacto perso¬nal, y al ser casi imposible viajar al extranjero con libertad, volvieron la vista al comercio de acciones, algo que pueden hacer fácilmente con un teléfono inteligente”, agrega Park. Ra Ye-jin Reportera económista, JoongAng Ilbo S

Laure Mafo BAJO EL HECHIZO DEL PANSORI

In Love with Korea 2021 SPRING 184

Laure Mafo BAJO EL HECHIZO DEL PANSORI No todo el mundo tiene la suerte de saber exactamente lo que desea en la vida. Laure Mafo sí. Solo tuvo que escuchar pansori una vez para saber que había encontrado su vocación. Sin dudarlo, decidió venir a Seúl, donde ahora perfecciona sus habilidades en ese género de música vocal tradicional coreana, con la esperanza de poder interpretarlo ante el mundo. Cuando Laure Mafo trabajaba para Samsung Electronics en París, soñaba con comprar una casa y convertirla en guardería infantil hasta que vio una actuación de pansori. “Fue increíble. Fue amor a primera vista”, recuerda. Hipnotizada por la canción narrativa tradicional coreana, se halló sonriendo durante la actuación mientras pensaba: “Esto es bueno, muy bueno. Esto es lo mío”. Tras la actuación se acercó a la cantante Min Hye-sung para preguntarle sobre cómo aprender pansori. Min, que había interpretado un extracto de “Chunghyangga” (Canción de Chunhyang), basado en una famosa historia de amor entre un niño noble y una niña plebeya, le explicó que Corea era el mejor lugar natural para comenzar. Impulsivamente, Mafo, estudiante universitaria de contabilidad y fan del K-pop, le preguntó: “Si voy a Corea, ¿me enseñarías?”. En 2017, tras dos años de preparativos y de convencer a su familia y amigos de que no estaba loca, Mafo llegó a Seúl. Min la advirtió que aprender le llevaría 10 años como mínimo, pero para aliviar la preocupación de su madre, Mafo dijo que “lo intentaría solo por un año”. Aunque no era particularmente aventurera, tampoco era aprehensiva. “Tan solo lo sentí”, explica. Según lo prometido, Mafo comenzó a aprender con Min, experta en el arte de cantar “Heungbuga” (Canción de Heungbu), una de las cinco obras principales de pansori y pieza designada como Importante Patrimonio Cultural Inmaterial de Corea. Había mucho que aprender, y como la narración es fundamental para pansori, comprender la letra es crucial. Eso la llevó a aprender coreano y chino escrito como primer paso. La búsqueda de Laure Mafo para ser intérprete de pansori no solo precisa arduas horas de aprender técnicas de género narrativo musical, sino también un intenso estudio del idioma coreano para comprender las canciones y afinar su pronunciación al nivel nativo. Práctica y más práctica Antes del COVID-19, la práctica, los conciertos ocasionales y las apariciones en televisión llenaban los días de Mafo, generalmente de 11 a.m. a 9 p.m. Ella siente que tiene que esforzarse el doble que otros; que articular las letras es una lucha, y mucho más comprender su significado. Para pronunciar correctamente, una vez practicó con un bolígrafo en la boca durante una semana. “Quizá no logre cantar como los coreanos nativos, pero quiero ser profesional”, comenta Mafo, de 36 años, con voz profunda y resonante. En su incipiente carrera, un hito memorable sucedió en 2018, cuando cantó en el Palacio del Elíseo en París para conmemorar la cumbre entre el presidente coreano Moon Jae-in y el presidente francés Emmanuel Macron. Pero esta ciudadana francesa nacida en Camerún considera aún más especial otro momento de 2019, cuando actuó en la Embajada de Corea en Yaundé, la capital de Camerún, con su maestra. Entre el público estaban sus familiares y otros dignatarios locales. “Mi madre dijo que en realidad no pudo verme actuar”, comenta Mafo. “Solo observaba a las otras personas para ver su reacción. Estaba muy orgullosa”. La historia de cada canción y los mensajes subyacentes atraen a Mafo. Su favorito es “Heungbuga”, un cuento popular sobre un hermano menor, pobre pero de buen corazón, y su codicioso hermano mayor. “Habla de la familia. Cada familia tiene distintos problemas. La mía también, pero comparto el mensaje de que ser bueno tiene su recompensa”. Su objetivo final no es solo dominar “Heungbuga”, sino interpretar la pieza completa de tres horas, con suerte por todo el mundo, y también enseñar pansori a los niños. Quiere ayudar a los niños a expresarse a través de esta música, que tanto la ha ayudado a ella. “En París, la mayor parte del tiempo estaba deprimida. No sé por qué, no podía expresar mis sentimientos”, afirma. “Pero al cantar pansori, siento que mi mente se despeja. Algún día, quiero enseñar a mis hijos esta hermosa música”. Esto lleva a Mafo a pensar de nuevo en su madre, con la que habla a diario. Cada vez, ella le pregunta si ya ha encontrado a un buen hombre. Y cada vez ella responde: “Todavía no”. Como embajadora honoraria de la Fundación Corea-África, a Mafo le gusta usar un hanbok pues refleja tanto sus raíces de Camerún como su cultura coreana de adopción. Su traje típico coreano combina una chaqueta de diseño camerunés único con una falda roja de estilo tradicional. Año de pandemia El año 2020 fue especialmente difícil para Mafo. No se permitían actuaciones y por su visa no podía hacer otro trabajo fuera de las artes. Intenta llegar al público en línea a través de su propio canal de YouTube, “Laurerang Arirang (Arirang con Laure)”, y del canal de su maestra, “Bonjour Pansori”, traduciendo las clases de ésta al francés. Pero sin actuaciones no hay ingresos. Aún así, Mafo se considera afortunada. La casera de su pensión la ayuda mucho, pues renunció al alquiler y se ocupa de lo básico. Incluso regaló a Mafo un hanbok (traje típico coreano) para salir a escena. Mafo la llama “eonni”, que significa “hermana mayor”. A veces, todavía le desconciertan las relaciones y el lenguaje “formal” coreano, pero por lo demás asegura que su experiencia en Corea ha sido positiva, gracias a su buena gente. “Mis amigos coreanos de París también me ayudaron con tareas básicas, como hallar un lugar para vivir y abrir una cuenta bancaria”. Echa de menos delicias francesas como la raclette de queso y los éclairs, pero ya ha encontrado su propia comida favorita coreana: la sopa de caldo de hueso de buey, un plato popular para la resaca que le encanta, aunque no beba. Y no todo fue sombrío en 2020: Mafo logró su ansiado objetivo de ser admitida en la prestigiosa Universidad Nacional de Artes de Corea. Estaba encantada, aunque un poco preocupada por “volver a ser estudiante y tener que traducir todo”, aunque su verdadera preocupación es pagar la matrícula. Por primera vez en su vida, dice, se encuentra en apuros económicos. “Cuando actúo, quiero que mi público me vea como cantante de pansori, no como un extranjero cantando pansori”. Sin vuelta atrás Aún así, Mafo no se arrepiente en absoluto, y solo una vez cuestionó su elección. Fue durante el primero de sus campos de entrenamiento intensivo de pansori, dos veces al año, el llamado “san gongbu” (literalmente “estudiar en las montañas”). “Pensé que iba a morir. Comenzaba a las 5 a.m. y practicábamos todo el día. Practica y come, practica y come”, recuerda. “Me decía a mí misma: ¿Qué estoy haciendo aquí? Pero luego fue como… Vaya, mi pansori realmente ha mejorado”. Admite que los campos de entrenamiento de montaña fueron cruciales para adquirir la voz adecuada y complejas técnicas. Para Mafo cantar pansori en francés es otro desafío, y a veces mezcla coreano y francés, reto aún más difícil. “Cuando cantas en coreano, las técnicas son diferentes”, explica. “Cuando canto en coreano es como una historia, pero en francés es como una canción. Ahora estoy trabajando el lado francés, para que también parezca una historia”. Pero al margen del idioma, parece cristalizar sus esperanzas en esta declaración: “Cuando subo al escenario, quiero que mi público me vea como una cantante de pansori, no como una extranjera cantando pansori”. Este año, espera poder actuar nuevamente. También pretende dominar “Heungbuga” y pasar a una pieza menos conocida llamada “Sugyeong nangjaga” (Canción de la doncella Sugyeong). Es una historia de amor que hoy solo interpreta un puñado de cantantes, y uno de ellos es Min Hye-sung. “Si solo una persona tuviera algún día la misma sensación que tuve al oír cantar a mi maestra por primera vez, si solo uno dijera: ‘Vaya, yo también quiero aprender eso’, sería increíble”, concluye Mafo.

“El Arirang más triste y bello del mundo”

Interview 2021 SPRING 200

“El Arirang más triste y bello del mundo” Célebre cantante de jazz con fuertes vínculos europeos, Youn Sun Nah posee una larga y activa carrera. Al pasar más tiempo en Corea por la COVID-19, pudo colaborar con músicos de otros países en el álbum “ARIRANG, The Name of Korean vol. 8”, lanzado en diciembre de 2020. Nah Youn-sun, directora musical de “ARIRANG, The Name of Korean vol.8”, álbum que explora interpretaciones contemporáneas de la típica canción popular coreana, con el intérprete de geomungo Heo Yoon-jeong en un estudio de grabación. Lejos de ser un obstáculo, trabajar en remoto permitió una mayor concentración a cada músico y mejorar el sonido del álbum. Para Nah Youn-sun el tema “Arirang” invita a reiniciarse en tiempos difíciles. Al ver a Youn Sun Nah en el escenario, uno siente que esta cantante es un instrumento único e incomparable. Las melodías que fluyen sobre su público son delicadas y agudas y se filtran en el corazón de cada oyente. “Momento Mágico”, “Asturias”, “Breakfast in Baghdad” o “Hurt”, son excelentes oportunidades de experimentar la ingeniosa música que Nah puede crear con sus cuerdas vocales. Reconocida como una de las cantantes de jazz más importantes de Europa, Nah encabeza regularmente escenarios en los festivales de jazz más prestigiosos del mundo, y posee numerosos galardones, incluyendo el de Oficial de la Orden de las Artes y las Letras del Ministerio de Cultura de Francia. Desde que en 2008 firmó con el sello discográfico alemán ACT y luego con el sello estadounidense Warner Music Group en 2019, Nah ha dejado sentir su superlativa presencia. Más que la música blues estadounidense, “Arirang”, la canción folclórica coreana más conocida tanto en Corea como en el extranjero, parece ser la arteria principal de influencia de esta vocalista de jazz con sede en París. “Cuando canto una triste chanson francesa, siento que mi interpretación es mucho, mucho más triste que la original”, explica. “La forma de ser de los coreanos es conocida: cuando perdemos a alguien próximo lloramos como si se acabara el mundo. En cierto modo, he llevado esa sensibilidad a mis canciones”. El séptimo y octavo álbum de Nah, titulados respectivamente “Same Girl” y “Lento”, incluyen versiones de “Arirang”, tema que también cantó en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi 2014. Esta vez asume el papel de directora musical en “ARIRANG, The Name of Korean vol. 8”, completamente estructurado en torno a esa canción folclórica que históricamente ha tenido infinitas variaciones. Con treinta y cinco minutos de duración, el álbum incluye seis nuevas versiones de “Arirang”, cada una con artistas de diferentes países, como la pieza de la intérprete de gayageum Kyungso Park y el saxofonista británico Andy Sheppard, o la de Yoon Jeong Heo, intérprete de geomungo, con el trompetista noruego Mathias Eick. ¿Qué diferencia esta versión de “Arirang”? Como sabe, el año pasado fue especialmente difícil para todos por la COVID-19. Músicos, productores, agencias – todos sufrimos terribles dificultades al desaparecer las actuaciones en directo, pero ninguno dijo: “Se acabó”. En cambio, nos envolvía el lema “Mantente creativo”. Aprendí mucho de esa actitud positiva. No quería cantar un “Arirang” alegre y brillante, de esperanza inventada, así que animé a todos a hacer el “Arirang” más triste y bello del planeta, captando el mundo como es hoy en realidad. Todos accedieron y se lanzaron a esa tarea, y en última instancia el proceso de crear este álbum fue bastante terapéutico para todos. ¿Con qué tipo de músicos quería trabajar? Quería músicos que estuvieran abiertos a colaborar y que fueran capaces de entender lo que realmente es “Arirang”. Andy Sheppard, por ejemplo, ya había trabajado con Park Kyung-so una vez en el “K-Music Festival” de Inglaterra. Y con Mathias Eick hicimos una gira juntos como dúo, así que sé que posee múltiples habilidades como instrumentista. Puede tocar trompeta, bajo, batería, piano… y hasta instrumentos electrónicos. Durante años de frecuentes giras por Europa, Nah ha jugado un rol clave al establecer “Arirang” en el repertorio de jazz. Por ejemplo, en su álbum de 2017 “Good Stuff”, el finlandés Iiro Emil Rantala (piano) y el sueco Ulf Wakenius (guitarra) incluyeron un tema titulado “Seoul”, basado en la melodía de la versión regional de Miryang de “Arirang”. Y a principios de la década de 2000, Wakenius se familiarizó profundamente con las versiones de “Arirang” de Miryang, Jindo y Jeongseon mientras trabajaba estrechamente con Nah.] ¿Cómo perciben los músicos extranjeros “Arirang”? Primero, les suele gustar mucho la melodía en sí. En realidad, interpreté todas las diferentes versiones regionales de “Arirang” para Samuel Blaser, un trombonista suizo que colaboró en “ARIRANG-19” con el dúo CelloGayageum. Estaba tan impresionado ante tantas versiones que dijo sentirse repleto de inspiración y me envió un verdadero torrente de reinterpretaciones. ¿De dónde procede esa fuerza? Considero que es inherente al minyo o canción popular. Y para los extranjeros es novedoso. Es como descubrir un tipo de música totalmente nuevo, y puede despertar un interés muy fuerte. “Arirang” tiene huesos simples, pero hay algo singular en sus ritmos. Eso hace posible que cada uno experimente lo que más le interese, y más aún si hablamos de músicos de jazz. Después de todo, si un músico de jazz siente cien cosas diferentes, puede expresarlas de cien formas diferentes, una por una. Les interesaron mucho los ritmos irregulares, con 5 o 7 tempos. Este álbum se hizo a distancia. ¿Supuso un problema? Por la pandemia todos estábamos físicamente muy distantes y era imposible reunirnos. Así que empezamos por los músicos coreanos, cada uno creando y grabando nuevas interpretaciones de “Arirang”. Ellos enviaron su trabajo, bien directamente o a través de mí, a sus colaboradores en el extranjero por internet (correo electrónico, messenger o redes sociales). Entonces, esos músicos en la lejanía escuchaban el archivo y enviaban sus arreglos. Naturalmente, no fue algo fácil ni de una vez. Repetimos el proceso muchas veces, reelaborando cada pieza de arriba a abajo hasta que todos estuvieron satisfechos con el resultado. Pero salvo por la diferencia horaria, fue como cualquier otro proceso de composición colaborativa. Incluso en algunas de las piezas hice yo la remasterización final. ¿Cómo fue 2020 sin sus giras habituales? Bueno, nunca había podido pasar tanto tiempo con mis padres. Antes, mi casa en Corea era casi como un hotel donde pasaba cortos periodos antes de irme de nuevo. Para ser honesta, también tuve cierta depresión y ansiedad. De la nada surgían pensamientos como: “¿Hasta dónde he llegado realmente en mi vida?”. Soy bastante sensible en y conjunto la situación me afectó mucho. Algunos amigos cercanos me comentaron que, en tiempos como estos, las redes sociales podían ser una buena herramienta, pero nunca recurrí a ellas. Al comenzar la pandemia, en vez de escuchar música me enfoqué en limpiar, ordenar y pasar tiempo con mis padres. Cuando empecé a escuchar música de nuevo, básicamente redescubrí la música europea. De algún modo, sentía cada álbum como la banda sonora de una película. Si bien antes había sentido euforia al escuchar a Stevie Wonder o a Herbie Hancock, sentada en mi propia casa escuchando lentamente muchos álbumes en su totalidad, comprendí cómo la música también puede contar una historia larga y completa. Por supuesto, ese arco narrativo es algo que siempre se valora al elegir los temas, pero este álbum fue una oportunidad real para comprender, a un nivel más profundo, su importancia. También fue un período en el que volví a sentir cuánto poder curativo real puede hallarse en el arte y la música. Al coordinar este álbum, les dije a todos: “No hagáis temas cortos. Hacedlos lo más largos posible, decid hasta la última cosa que queráis decir”. Colaboradores de “ARIRANG, The Name of Korean vol. 8”: (izda., primera fila) el músico de geomungo Heo Yoon-jeong, el baterista Michele Rabbia (Italia), el saxofonista Andy Sheppard (Inglaterra), el vocalista de minyo de Gyeonggi Kim Bora (Corea); (segunda fila) el acordeonista Vincent Peirani (Francia), el intérprete de geomungo Heo Yoon-jeong, el flautista Joce Mieniel (Francia), el intérprete de daegum Lee Aram (Corea); (tercera fila) el vocalista de pansori Kim Yulhee (Corea), el intérprete de gayageum Park Kyungso (Corea), el trompetista Mathias Eick (Noruega) y el percusionista Hwang Min-wang (Corea). Faltan el dúo coreano Cello- Gayageum y trombonista suizo Samuel Blaser. “A rirang tiene huesos simples, pero hay algo singular en sus ritmos. Eso permite que cada músico experimente lo que más le interese, y más aún si hablamos de músicos de jazz”. Este álbum podría ser un buen acompañamiento para actividades como yoga o entrenamientos en casa. Eso podría estar bien, pues no requiere total concentración para escucharlo. Es música agradable para fregar platos o estar ocioso por casa, incluso sin hacer nada en absoluto. Pero a aquellos que tengan tiempo y espacio, les recomiendo profundizar y escucharlo con plena atención. Entonces, casi podrán sentir como si siguieran el arco narrativo de un largometraje. ¿Cuáles son sus planes para 2021? Estoy preparando mi segundo álbum con Warner Music. Será mi undécimo álbum, y espero comenzar pronto a trabajar en él en Nueva York y en Los Ángeles, para entrar al estudio de grabación en abril. He estado considerando volver a los temas acústicos, pero aún no he decidido nada. Estoy buscando nuevos formatos. Y si la situación de la COVID-19 mejora, tengo unas diez actuaciones en Europa para marzo. Sinceramente espero que este año traiga días más felices para todos los músicos, los artistas y la gente en general.

Felicidad con un simple toque

An Ordinary Day 2020 WINTER 186

Felicidad con un simple toque Lim Chun-sik lleva 43 años friendo kkwabaegi (rosquillas retorcidas) en un mercado callejero tradicional en Seúl. Para él, cada día es tan simple y sabroso como las delicias que vende a largas colas de clientes. Lim Chun-sik lleva más de 40 años vendiendo kkwabaegi en el mercado Yeongcheon, Seúl. Tras amasar la masa hace hebras finas, las lanza al aire y las convierte en una rosquilla retorcida en un abrir y cerrar de ojos. El mercado de Yeongcheon no está entre los mercados tradicionales famosos de Seúl. Su apogeo acabó cuando un paso elevado y una remodelación engulleron la zona de Independence Park, reduciendo considerablemente el mercado, otrora en expansión. Aún así, quedan algunas entrañables tiendas, y una de ellas atrae tanto a trabajadores del barrio como a vecinos de distantes apartamentos de gran altura. A la entrada del mercado, con las puertas abiertas de par en par, hay una pequeña tienda llamada Darin Kkwabaegi (Maestro artesano en rosquillas retorcidas). Podría sonar jactancioso, considerando que cientos de puestos venden kkwabaegi en la capital. Pero un bocado de las que ofrece Lim Chun-sik, su propietario, suele bastar para convencer a cualquier fan de las rosquillas de que “maestro” no es un eufemismo. En el desvío del mercado resuena una voz de la tienda de Lim que saluda, toma pedidos y llama al próximo cliente. La escena parece animar a todos, tanto a los que aguardan largas filas esperando turno o los que muerden sus kkwabaegi con satisfacción, como a los espectadores que disfrutan la escena. Kkwabaegi se prepara enrollando masa de harina larga y delgada, doblándola por la mitad y retorciendo ambos extremos, casi como una cuerda que luego se fríe en aceite. Sus raíces se remontan al mahua, una delicia tradicional horneada de la antigua China. Al ser una especialidad de Tianjin, en el norte de China, hallar mahua tradicional es bastante difícil. Dicen que los coreanos étnicos de Yanbian, en el noreste de China, comenzaron a fermentar la masa con alcohol o levadura, creando una versión más suave llamada tarae-tteok, literalmente “pastel de madejas”. Y en Corea les agregaron azúcar, enfatizando su dulzura. Algunas personas separan el kkwabaegi, fuertemente retorcido, con los dedos antes de comerlo, y otros lo muerden entero. Pero de cualquier forma, es una delicia. Desde que Lim salió en el documental semanal de televisión de SBS “Master of Living”, la cola de clientes es cada vez mayor en su tienda de rosquillas. Trabajar desde los 13 Darin Kkwabaegi es fruto del esfuerzo familiar. Junto a Lim trabajan su esposa, su hijo, su nuera y su hermano menor. El letrero de la tienda dice “Un legado de 42 años”, pero eso cambió en 2019, y en 2021 marcará su 44 aniversario. Lim, el mayor de cuatro hijos de la provincia de Jeolla del Sur, perdió a su padre en sexto grado. Para ayudar a su madre, que intentaba mantener sola la casa, partió hacia Seúl al terminar la primaria. A la edad de 13 años, Lim empezó a trabajar y nunca regresó al aula. Terminó en el mercado Yeongcheon, donde un amigo de su ciudad natal tenía una tienda de twigim (buñuelos). “Originalmente este era el callejón tteok (pastel de arroz)”, explica Lim, señalando la línea de su tienda. “Todo eran tiendas de tteok o de twigim. Entonces un día alguien trajo un kkwabaegi y me dijo: ¿Y si pruebas? Fue escuchar eso y comenzar a hacerlos. Entonces no había ninguna tienda de kkwabaegi. Fue antes de que se volvieran populares, pero aquellos que las probaban, decían: son dulces y saladas, sabrosas, fáciles de digerir, etc.” Lim y su amigo trabajaron 10 años juntos y finalmente, en 1977, Lim abrió su propio negocio. Se quedó en el mercado de Yeongcheon solo porque le era familiar. Antes era mayorista. Trabajaba desde antes de amanecer haciendo kkwabaegi que ponía en cajas, que por la mañana recogía un repartidor para llevarlas a un restaurante provisional cerca de un comedor escolar y de una obra en construcción próxima. Pero ese trabajo tan duro, consumía veinte sacos diarios de harina de 20 kg, le desgastaba. Por suerte para su salud, el restaurante y la cantina cerraron, y Lim comenzó a vender a particulares. Sus rosquillas recién hechas triunfaron y rápidamente llegaron los clientes habituales. En poco tiempo, el boca a boca se extendió y muchos amantes de las rosquillas venidos de lejos se unieron a la cola. Para garantizar la calidad y por gusto, Lim come tres o cuatro kkwabaegi al día. “Primero porque es sabroso, y también para ver si quedó bien o necesita algún retoque. La cantidad de sal, la cantidad de azúcar, la cantidad de agua, el tiempo dedicado a amasar… todo es importante”. La tienda es un negocio familiar. Lim y su hermano menor hacen la masa, y su esposa y su hijo se encargan de freír. Su nuera toma los pedidos y envuelve los kkwabaegi. Show de masa Además de obtener una delicia de repostería, los clientes ven un espectáculo. Una de las razones que justifican las largas colas es la llamativa técnica de Lim. Cada lote de masa comienza con 40 kg de harina. Luego agrega azúcar, margarina, agua tibia y levadura viva, y comienza a amasar, estirar y golpear. La masa fermentada se extiende y se corta en trozos rectangulares de unos 3 cm de ancho y 15 cm de largo, que se estiran en “cuerdas” finas y delgadas, que se doblan por la mitad y se lanzan – zumbido- al aire, y se retuercen con forma agradable antes de aterrizar con un golpe satisfactorio. No solo mantienen el grosor y el tamaño: todo el proceso hipnotiza. Cautivados por su técnica, los clientes otorgaron a Lim el apodo de “maestro”. La frescura es primordial. Cada lote de masa está calculado para durar poco. Si se deja reposar mucho, el color cambia y el sabor ya no será el mismo: el kkwabaegi debe freírse y venderse en las tres horas siguientes al amasado. Y como prepararlos de antemano arruina el sabor, cada kkwabaegi se sirve frito y bien caliente. Obviamente, esto distingue enormemente los kkwabaegi de Lim de los que pueden aguantar horas en panaderías y supermercados. Para una jornada laboral que comienza al amanecer preparan tres lotes de masa. Lim se levanta a las 5:30 y solo tarda cinco minutos a pie en alcanzar su tienda de 40 metros cuadrados. Llega a las seis y la primera ola de clientes comienza 30 minutos después. Llueva o truene, esperan afuera pacientemente. La tienda es demasiado pequeña para que quepa cualquier persona ajena a los Lim, por lo que la única opción es hacer cola. “Vienen señoras de la limpieza que entran pronto, o gente que trabaja en escuelas u hospitales. Para algunos es un sustituto de la comida, y otros las llevan para compartir con sus compañeros de trabajo. Ya sabes, puede ser agradable comer algo de dulce por la mañana”, resalta Lim. Una vez terminan las prisas matutinas, sobre las 10 en punto, Lim desayuna/almuerza. Luego llega la fiebre del almuerzo con los oficinistas. A las dos o las tres de la tarde, el tercer lote de masa se acaba y la tienda se cierra y se limpia. Después, los Lim se separan y siguen con su vida. Al dueño le gusta hacer ejercicio y jugar al golf en pantalla. “Es agotador y requiere esfuerzo, claro. Pero, ¿qué trabajo da dinero sin esfuerzo? Como trabajo, hacer kkwabaegi es francamente elegante”. Sabor inmutable Los precios de Lim siguen siendo desconcertantemente bajos. En muchas tiendas similares, tres kkwabaegi cuestan unos 2.000 wones. Lim los supera a todos los niveles, presentando una terna inigualable de calidad, cantidad y precio: vende cuatro kkwabaegi por 1.000 wones. Sorprendentemente, aunque los ingredientes sí habrán subido, el precio no ha cambiado en los últimos 10 años. Es razón suficiente para preocuparse por el margen de Lim. “Bueno, es una empresa familiar y no tenemos costes de personal. No usamos huevos ni leche; lo hacemos a la antigua y los precios van en consonancia. Una parte de mí querría subir el precio, claro, pero la economía no va tan bien estos días y esto es suficiente para vivir, así que mantendré este precio. A los clientes les encanta que seamos baratos”. Lim intentó reemplazar tanta dedicación manual con una máquina de amasar, pero asegura que la masa tenía un sabor horrible. “Si me sabe mal a mí, a mis clientes también les sabrá mal. Y si los clientes dicen que sabe mal, bueno, eso nos hará sentir mal a todos. Así que quité la máquina”, explica. “Es agotador y requiere esfuerzo, claro. Pero, ¿qué tipo de trabajo da dinero sin esfuerzo? Como trabajo, hacer kkwabaegi es francamente elegante. No lleva mucho tiempo de preparación: solo has de amasar, freír y ya lo tienes. Luego, al terminar la fritura, tiras el aceite. Hecho. Y tampoco hay que hacer inventario”. Desde que las rosquillas retorcidas de Lim captaron la atención de los medios, recibió ofertas para hacer franquicias. Pero como insiste en amasar a mano, y freír y vender la masa de inmediato, sería imposible supervisar varias tiendas. Quizá sería posible si Lim tuviera aprendices, pero conserva esa opción en el estante con la misma terquedad que ha creado y mantenido constante el sabor de sus rosquillas durante décadas. Día tras día, solo sus manos y papilas gustativas saben cuándo la masa es correcta. Y la adicción de sus clientes agrega un signo de exclamación. “Comes uno, entonces te das la vuelta y estás deseando otro. Eso dicen. He visto a alguien comer 10 de una sola vez. Algunas personas las congelan en casa y las recalientan con una sartén, mientras otras usan el microondas y las espolvorean con azúcar una vez están blandas. Las abuelas las cocinan al vapor en sus ollas arroceras, y los jóvenes en sus freidoras. Una abuela compró tantas una vez que le pregunté: ¿Cómo va a comerlas todas? Y ella me respondió: No te preocupes por eso, las comeré como me las coma, tú solo preocúpate por venderlas”. Kkwabaegi es un dulce común que puede hallarse en cualquier panadería del barrio, pero su sabor difiere sutilmente según cómo se haga. La masa del Sr. Lim no lleva huevo ni leche, por eso sus rosquillas tienen un sabor sencillo y ligero. Felicidad medida “Mi familia nunca fue acomodada, ya sabes, así que comencé a trabajar muy joven. Empecé desde abajo, sin nada. Las habilidades que pude aprender, ser muy trabajador… eso y estar siempre al tanto de los corazones y las mentes: eso fue todo lo que me trajo a donde estoy hoy. Tengo un hijo y, tras graduarse en la universidad, trabajó en una oficina durante unos años. Luego dijo que quería venir a trabajar aquí. Al principio me opuse. El mundo es mejor ahora, y él había tenido una excelente educación. Quería una vida más fácil y cómoda para él. Además, una cosa sería que solo tuviera que esforzarse mi hijo, pero también sería difícil para mi nuera. Este tipo de trabajo necesita “todas las manos a la vez” y realmente nadie puede permitirse tomarlo con calma. Aún así, intente encontrar a alguien de mi generación que no haya tenido problemas en su vida. Felicidad y satisfacción hoy: eso es todo lo que podemos esperar. No me importa mucho hablar de lo mal que solían ser las cosas. Trabajar duro ahora y trabajar feliz: eso es lo que importa”. Lo que Lim pide a la vida tampoco es tan extraordinario. “Me gustaría que mi familia y los míos tuvieran buena salud. Eso es todo. En toda mi vida jamás probé suerte en la bolsa de valores, ni siquiera he comprado un billete de lotería. Si solo gano diez mil wones, bien, entonces solo gasto diez mil wones. Perdí a muchos amigos cuando trabajaba duro y ganaba tanto... todo por dinero. Si salgo y hay gente con más dinero que yo, simplemente pagaré la cena de todos con mi tarjeta de crédito”.“Siempre puedo ganar más dinero haciendo más kkwabaegi. Entonces, la gente piensa que soy rico, pero no es necesario apartarles y explicarles que no lo soy, ¿verdad? Quiero decir, tengo un hijo y también un nieto… eso me convierte en un hombre rico, ¿no? Soy rico porque soy feliz, eso pienso”.La vida de Lim, como su kkwabaegi, es simple y dulcemente sabrosa. Son las tres de la tarde: al terminar su jornada laboral, Lim se sacude la harina de encima y sale de la tienda con paso ligero. Para el mundo apenas es mediodía: medidos bocados de felicidad le esperan por doquier.

Review

Candor y humor en un dúo padre-hijo

Art Review 2021 AUTUMN 39

Candor y humor en un dúo padre-hijo Una exposición artística poco común de un dúo (padre e hijo) resultó ser agradablemente entretenida, conmovedora y perspicaz. Joo Jae-hwan fue una importante figura en el movimiento artístico minjung, que resistió a la dictadura militar en la década de 1980. Su hijo, Ho-min, popular artista de animación en línea, ha heredado la habilidad de su padre para contar historias con ingenio y humor. “Retrato de Homin” (izda.). Joo Jae-hwan. 2020. Acrílico sobre lienzo, juguete de plástico.53,2 × 45,5 cm. “Retrato de Joo Jae-hwan”. Joo Ho-min. 2021. Dibujo digital.El pintor Joo Jae-hwan y el creador de webtoon Joo Ho-min, padre e hijo, posan frente a sus retratos - uno al lado del otro- en el Museo de Arte de Seúl.Joo Jae-hwan, el padre, observa los principales incidentes de la historia moderna con un ojo muy humorístico, y su hijo es famoso por el webtoon “Along with the Gods”, ingeniosa visión del límite entre la vida y la muerte, sobre los mitos coreanos. ¿Cansado de elevadas e incomprensibles exposiciones de arte? ¿Solo desea disfrutar del arte sin pensar demasiado? “Homin y Jaehwan” ofrecieron precisamente eso. Del 18 de mayo al 1 de agosto en el Museo de Arte de Seúl, parecía una exposición alegre a simple vista, pero no exenta de profundidad.Una muestra excepcionalmente mordaz destacó los problemas sociales sin ref lejar algo sombrío: el candor y el humor, subyacentes en las obras de ambos artistas, invitaban a la ref lexión a la vez de resultar entretenidas.Joo Jae-hwan muestra sus mensajes mediante una combinación de imagen y texto. Sus textos son metáforas poéticas que incitan a imaginar una narrativa implícita. En contraste, Joo Ho-min presenta explícitamente el texto como mensaje narrativo en globos, ofreciendo creatividad cinematográfica. La exposición conjunta de este dúo de padre e hijo puso de relieve las similitudes y diferencias en sus métodos, en cómo usan la imagen y el texto sus respectivos géneros. “Lluvia de primavera bajando una escalera”. Joo Jae-hwan. 2010. Acrílico sobre lienzo. 193,7 × 130 cm.Esta obra se mostró por primera vez en la exposición inaugural del colectivo de arte Reality and Utterance en 1980. Es una parodia de “Desnudo descendiendo una escalera” de Marcel Duchamp, expresa satíricamente los absurdos y la opresión de los socialmente marginados.Durante los siguientes 10 años, Reality and Utterance lideró el arte socialmente comprometido con el movimiento minjung misul (arte popular). EL PADREJoo Jae-hwan comenzó a estudiar pintura occidental en la Universidad Hongik en 1960, pero dejó los estudios por circunstancias familiares. Probó suerte en varios trabajos antes de establecerse como artista con casi cuarenta años.“Comencé mi carrera artística de forma orgánica, como si hubiera nacido para eso”, explica.Surgido en 1980, el colectivo artístico “Reality and Utterance” se disolvió diez años después, creando el movimiento minjung misul (“arte del pueblo”), un punto de inf lexión para que el arte calara socialmente. Como uno de los fundadores, Joo dejó una fuerte impresión en la primera exposición del grupo con su pintura “Spring Rain Descending a Staircase”, parodia de “Nude Descending a Staircase” de Marcel Duchamp.Desde entonces se han hecho muchas variaciones de esta obra. “Lluvia de primavera” alude a la orina de los hombres en la escalera. La racha de “lluvia” se hace más espesa al caer en cascada por las escaleras, y simboliza el absurdo y la opresión que las personas en la parte inferior de la escala social deben soportar.Como ref lejan sus i nsta laciones, “Water vs. Illegitimate Children of Water” (2005) y “A Stolen Towel” (2012), Joo se inspira en su entorno cotidiano.La primera son botellas de bebida vacías y latas que cuelgan de un enorme tendedero, en alusión a los problemas ambientales. La segunda plantea la falta de moralidad en la sociedad moderna, con una toalla supuestamente robada de una sauna de barrio. Joo recicla objetos cotidianos abandonados para transmitir un mensaje social con un toque de humor y sátira: eso define su arte. En una entrevista reciente, comparaba su extenso mundo artístico y su sentido del humor con “un verbo intransitivo más que con un verbo transitivo”. Agrega: “He tenido esta creencia inmutable hasta el día de hoy: no hacer bostezar a los espectadores en mi exposición. Pero el tiempo me ha enseñado que cada artista tiene un mundo propio”.Durante sus años de juventud, Joo se rebeló contra la desigualdad social, la dictadura militar y las pinturas monocromáticas estereotipadas de Corea. Al vivir en una sociedad democratizada se ha calmado, y a menudo ref lexiona profundamente en cómo “cada persona tiene sus razones”. Aprendió que “siemprehay dos caminos en la sociedad, un camino de esperanza y otro de desesperación entrelazados para seguir juntos. Es el destino humano: abrazar tanto la positividad como la negatividad”. Algo que aprendió por lo indefenso que está un artista, según confiesa.“Una vez que tu trabajo está colgado en la pared, te vuelves impotente.La evaluación se confía a los espectadores. Y cuando encuentran algo nuevo que nunca pensaste de ti, se convierte en una experiencia de aprendizaje totalmente innovadora”. “Water vs. Illegitimate Children of Water”. Joo Jae-hwan. 2005. Tendedero de aluminio, bebidas variadas. Dimensiones variables.Botellas y latas de PET vacías cuelgan de un gran tendedero para alertar de los problemas ambientales. En este comentario visual sobre los deseos del hombre moderno y los dobles raseros de consumo, Joo resalta que cuantas más bebidas carbonatadas consume, más sed tiene. “8601 Diamonds vs.Stone Rice”. Joo Jae-hwan. 2010. Olla, piedras, copia de foto en marco de vidrio.70,8 × 53,7 cm.Historia de una madre que vive en un barrio pobre de Brasil e intenta dormir a un niño hambriento se yuxtapone con “For the Love of God” de Damien Hirst, cráneo humano de platino cubierto de diamantes, señalando la disparidad de ingresos en un mundo capitalista. “Toalla robada”. Joo Jae-hwan. 2012. Acrílico sobre lienzo, collage de toalla. 66 × 53 cm.Este trabajo satiriza la falta de ética de los que roban toallas de los baños públicos de su barrio.Joo Jae-hwan selecciona objetos y episodios familiares y mundanos como motivos para la expresión intuitive “Happy Tears”. Joo Jae-hwan. 2008. Acrílico sobre lienzo, tinta de rotulador. 96,3 × 96,5 cm.Parodia de “Happy Tears” de Roy Lichtenstein.Involucrado en un caso de fondos ilegales acumulados por un conglomerado coreano, que fue noticia en 2008, transmite un mensaje sobre la sociedad polarizada. Padre e hijo, bellas artes y animación en línea, analógico y digital, imagen y texto uno al lado del otro. “Homin y Jaehwan” fue un festival exultante para todos los que disfrutan la narrativa. “¿Qué hacen bajando las escaleras?” Joo Ho-min. 2021. Impresión digital flexible. 740 × 220 cm. Esta gran instalación de Joo Ho-min parodia la conocida pintura de su padre, “Lluvia de primavera bajando una escalera”, como reinterpretación del sentido del humor y el compromiso social de su padre. EL HIJOEn este punto Joo Ho-min sintoniza con su padre. Valora mucho lo que piensan sus lectores. Creció viendo a su padre-artista trabajar por encima de su hombro. Probablemente inf luido por su padre, comenzó a dibujar cómics en secundaria, y le alegraba ver a sus amigos reírse con su trabajo. Desde entonces se volvió “adicto” a la retroalimentación instantánea, a las reacciones a sus cómics. Queriendo “hacerles reír más”, su carrera comenzó en el año 2000 cuando comenzó a subir sus cómics a un sitio web de la comunidad de Internet.El joven Joo dio a conocer su nombre con “Jjam” (2005), su trabajo de debut of icial sobre la vida militar, y se convirtió en uno de los dibujantes más famosos de Corea con la exitosa serie “A long with the Gods” (2010-201 2), una historia de acción y fantasía sobre la muerte y reencarnación mediante siete pruebas en el infierno. “Along with the Gods: The Two Worlds” (2017), la adaptación cinematográfica de los cómics web, atrajo a más de catorce millones de espectadores, la tercera mayor audiencia en la historia del cine coreano. La secuela, “Along with the Gods:The Last 49 Days” (2018), también tuvo gran éxito, atrayendo a más de doce mi- llones de espectadores.Como creador de contenidos en YouTube con 230.000 suscriptores, Ho-min conf iesa que “quería huir” mientras preparaba para la exposición “Homin y Jaehwan”, porque “los cómics no son para exhibir, y se ven extraños en la pared de un museo”. Estaba nervioso por cómo lo percibirían los espectadores, pero esas preocupaciones resultaron innecesarias.Las pinturas e instalaciones de Joo Jae-hwan inundaron el segundo piso del museo, dejando mucho que ver. En comparación, el tercer piso parecía algo insulso, con impresiones digitales de escenas de las principales obras de Joo Ho-min, y cuadernos de bocetos de guiones gráficos. Sin embargo, muchos visitantes los examinaron cuidadosamente y se perdieron en las historias creadas por él. Igual que los lectores pueden hacer volar su imaginación leyendo entre líneas, ese escaso espacio ofreció un descanso y permitió a los visitantes revivir las escenas y disfrutar aún más de las historias. También mostraron los libros usados por el dibujante como referencia en su trabajo creativo, ref lejando cómo los objetos cotidianos pueden convertirse en valiosa fuente de inspiración. Visitantes contemplan escenas del webtoon de Joo Ho-min “Junto con los dioses: los dos mundos”, que refleja la visión de los coreanos del más allá. La muestra presenta elementos de varios mitos e historias que aparecen en el webtoon. © Yonhap News COLABORACIÓNLa muestra fue una colaboración entre un padre y un hijo que trabajan en diferentes géneros. Los retratos de ambos artistas, colgados uno junto al otro en la entrada de la Galería 1, llamaron la atención de los visitantes: “Retrato de Homin” (2020), hecho por el padre: collage de un helado y gafas de sol, y “Retrato de Joo Jaehwan” (2021), hecho por el hijo, es un webtoon. Ambos estaban satisfechos con la interpretación del otro sobre ellos mismos. El padre dijo que ver el retrato hecho por su hijo le hizo sentir que había “envejecido bien”, y el hijo expresó que el trabajo de su padre era “muy divertido”.El joven Joo creó la gigantesca instalación “What Are They Doing Down the Stairs?” (2021), parodia del trabajo de su padre “Spring Rain Descending Staircase”. El trabajo del padre trata sobre el descenso vertical y la perspectiva de izquierda a derecha, mientras el hijo presenta múltiples personajes en movimiento ascendente, ayudándose y tirando unos de otros, ensalzando la cooperación y la sinergia. Es su propia reinterpretación del espíritu de resistencia y del sentido del humor de su padre.Joo Ho-min recuerda que dio por sentado que su padre era artista cuando era joven, pero ahora, también como artista, comprende “lo difícil y maravilloso” que era todo. Muestra respeto por su padre al decir: “Lo encuentro ya desafiante, pero mi padre, que tiene ochenta años, todavía trabaja intensamente. Me sorprende cómo ha mantenido el ritmo tantos años”.La exposición concluye con un vídeo del hijo streamer y el padre pintor. En el formato torneo “elige tu favorito”, el joven Joo muestra repetidamente a su padre dos de sus obras y le hace elegir su predilecta. El anciano Joo comparte historias sobre la obra elegida, sus anhelos al crearla y otros recuerdos relevantes sobre su hijo.Al preguntarle si le disgustaba ver que su nombre no salía primero en el título de la exposición, Joo Jae-hwan afirma que le gustaba más así. “No importa si el género es cómic o pintura, y no importa qué nombre vaya primero. Pensar así es muy antiguo”, agrega.Padre e hijo, bellas artes y animación en línea, analógico y digital, imagen y texto uno al lado del otro. “Homin y Jaehwan” fue un festival exultante para todos los que disfrutan la narrativa.

Estrellas brillando juntas en la oscuridad

Art Review 2021 SUMMER 105

Estrellas brillando juntas en la oscuridad Entre 1930 y 1950, Corea estuvo sumida en la pobreza. Pero escritores y artistas siguieron persiguiendo sus sueños, gracias a la ayuda de amigos y colegas. Una singular exposición del Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo en el Palacio de Deoksu, en Seúl, muestra cómo esas mentes creativas superaron múltiples obstáculos mediante la camaradería y la cooperación. “Naturaleza muerta con muñeca” de Gu Bon-ung (1906-1953). 1937. Óleo sobre lienzo. 71,4 × 89,4 cm. Leeum, Museo de Arte Samsung. Cuando el academicismo impresionista estaba de moda, Gu Bon-ung se sintió atraído por el fovismo. Como sugiere la revista de arte francesa “Cahiers d’Art” en esta pintura, Gu y sus amigos apreciaron las tendencias del arte contemporáneo de países occidentales. La década de 1930 fue un momento difícil en la historia coreana, cuando el dominio colo¬nial japonés se volvió más opresivo. Pero también fue tiempo de modernización y gran cambio social, particularmente en Seúl, por entonces llamado Gyeongseong. Tranvías y coches corrían por carrete¬ras pavimentadas, y lujosos grandes almacenes esta¬ban listos para vender. Las calles estaban llenas de “chicos y chicas modernos” que expresaban su estilo con trajes de moda o tacones altos. Mientras la desesperanza de la realidad coexis¬tía con románticas ideas sobre los tiempos modernos, Gyeongseong también era ciudad de artistas y escri¬tores. Frecuentaban las cafeterías, llamadas dabang, que surgieron en el centro de la ciudad, lugares donde las mentes creativas hallaban algo más que café y té. Rodeados por exóticos decorados interiores y del pro¬fundo aroma del café, discutían sobre las últimas ten¬dencias de la escena artística europea, como el movi¬miento vanguardista, mientras Enrico Caruso sonaba de fondo. Cafeterías y arte vanguardista La pobreza y la desesperación de un país colonizado no podían amortiguar este espíritu creativo. El fervor por la creatividad en circunstancias difíciles se apo¬yaba en la amistad y en colaboraciones entre artistas y escritores que compartían el dolor de aquellos tiem¬pos y buscaban juntos un camino hacia adelante. Hoy, en el Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo del Palacio de Deoksu, en Seúl, la exposición “Encuentros entre el arte coreano y la lite¬ratura en la era moderna” goza de un considerable interés público por revisitar aquellos años de “roman¬ticismo paradójico”. Pese al distanciamiento social, durante la pandemia ha atraído a un flujo constante de visitantes. Como indica su título, la exposición refleja cómo pintores, poetas y novelistas atravesaron géneros y campos, compartieron ideas y se influyeron mutua¬mente para alcanzar sus ideales artísticos. Mostran¬do la actividad de unos cincuenta artistas y escrito¬res, la exposición consta de cuatro partes. La Galería 1, “Confluence of the Avant-Garde” se centra en Jebi (golondrina), la cafetería dirigida por el famoso poeta, novelista y ensayista Yi Sang (1910-1937), y destaca las relaciones entre artistas y escritores habituales de allí. Después de formarse como arquitecto, Yi trabajó como delineante en el departamento de obras públi¬cas del Gobierno General de Corea por un tiempo, pero renunció y abrió la cafetería cuando le diagnosti¬caron tuberculosis. Conocido por su obra surrealista, incluido el cuento “Wings” y el poema experimental “Crow’s Eye View”, Yi es uno de los pioneros de la literatura coreana moderna de la década de 1930. Jebi no tenía mucho que mostrar en sí, aparte de un autorretrato de Yi y unas pinturas de su amigo de la infancia Gu Bon-ung (1906-1953) en sus pare¬des desnudas. Pese a ser un lugar humilde sin nota¬ble atractivo visual, era el lugar favorito de los artis¬tas pobres. Además de Gu, los habituales incluían al novelista Park Tae-won (1910-1986), que tenía una estrecha relación con Yi, y al poeta y crítico literario Kim Gi-rim (1908-?), por nombrar un par de ellos. Se apiñaban juntos en la cafetería, para discutir no solo de arte y literatura, sino también de las últimas tendencias y géneros del cine y la música. Para ellos, Jebi no era solo un lugar de reunión, sino un labora¬torio creativo donde absorbían conocimiento y se ins¬piraban entre sí. Les interesaba especialmente la poe¬sía de Jean Cocteau y las películas de René Clair. Yi colgó citas de los poemas de Cocteau, y Park escribió “Conte from a Movie: The Last Billionaire”, paro¬dia de la pieza satírica de Clair sobre el fascismo, “Le Dernier milliardaire” (1934). Es fascinante ver cómo sus obras reflejan su camaradería y las huellas que dejaron en sus vidas. En la pintura de Gu, “Portrait of a Friend” (1935), el hombre inclinado no es otro que el propio Yi. Se lle¬vaban cuatro años de diferencia, pero eran amigos íntimos desde la escuela. Kim no escatimaba elogios sobre el estilo fauvista de Gu, libre de convenciones, y cuando Yi murió con 27 años, lamentó su muer¬te prematura y publicó la primera colección de las obras de Yi en 1949. Tiempo atrás, Yi diseñó la porta¬da de la primera antología poética de Kim, “Weather Chart”, publicada en 1936, y también las ilustracio¬nes de la novela de Park, “A Day in the Life of Kubo the Noveslist” (1934), que fue serializada en el diario Joseon Jungang Ilbo. El estilo literario único de Park y los surrealistas dibujos de Yi crearon páginas idio¬sincráticas enormemente populares entre los lectores. “Autorretrato” de Hwang Sul-jo (1904-1939). 1939. Óleo sobre lienzo. 31,5 × 23 cm. Colección privada. Hwang Sul-jo, que pertenecía al mismo grupo de artistas que Gu Bon-ung, logró un estilo de pintura único, dominando diferentes géneros como naturalezas muertas, paisajes y retratos. Este autorretrato data del año en que murió, a los 35 años. La Galería 2 exhibe obras de arte impresas de las décadas de 1920 al 1940. Muestra libros con hermosas portadas y revistas con trabajos de ilustradores, en su mayoría publicados por empresas periodísticas. “Cheongsaekji” (Papel azul), vol. 5, mayo de 1939 (izda). “Cheongsaekji”, vol. 8 de febrero de 1940. © Fundación Adanmungo© Instituto de Investigación de Bibliografía Moderna“Cheongsaekji”, lanzada en junio de 1938, terminó con su octavo volumen en febrero de 1940. Era una revista de arte completa editada y publicada por Gu Bon-ung. Cubría muchos campos, como literatura, teatro, cine, música y bellas artes, y ofreció artículos de calidad de famosos escritores. Poesía y pintura Insertar ilustraciones en historias seriadas garantizaba un ingreso estable a los artistas, aunque fuera tempo¬ral, y promovía la imagen de los periódicos como un medio capaz de reflejar tanto gustos populares como artísticos. Muchos de estos se presentan en la Galería 2 que, como una ordenada biblioteca, reúne los logros de los medios impresos (incluyendo diarios, revistas y libros) publicados entre las décadas de 1920 y 1940. Titulada “A Museum Built from Paper”, ofrece la rara experiencia de pasear entre novelas serializadas en los periódicos con dibujos de doce ilustradores, inclu¬yendo Ahn Seok-ju (1901-1950). Algunas empresas periodísticas también publi¬caban revistas, dando origen a un género de poe-mas ilustrados llamado hwamun. “Natasha, the White Donkey, and Me”, un famoso poema de Baek Seok (1912-1996), es un ejemplo notable que data de 1938. Ilustrado por el pintor Jeong Hyeon-ung (1911-1976), comienza con las líneas: “Esta noche la nieve cae sin fin / porque yo, un hombre pobre, / amo a la hermosa Natasha”. La ilustración, marcada por sus espacios anaranjados y blancos, se hace eco del tono del poema de Baek, que describe un pecu¬liar sentido del vacío captado con una calidez vaga. Este poema ilustrado apareció en la revista literaria “Yeoseong” (‘Mujeres’), y fue creado ambos juntos para el diario Chosun Ilbo.Baek escribió muchos poemas líricos con un color local distintivo, y Jeong trabajó activamen¬te como ilustrador. Aunque ambos comenzaron como colegas de trabajo, su amistad se hizo mucho más profunda. De vez en cuando Jeong admiraba a Baek, sentado a su lado en la oficina de la edito¬rial. En una breve pieza titulada “Mister Baek Seok” (1939), publicada en la revista “Munjang” (‘Escri¬tura’), Jeong elogió al poeta por ser “tan hermoso como una escultura” y lo dibujó inmerso en su obra. Su amistad continuó después de que ambos dejaran “Yeoseong”. De hecho, Baek se fue a Manchuria en 1940 y desde allí envió un poema titulado: “To Jeong Hyeon-ung – From the Northern Land”. En 1950, cuando las dos Coreas se dividieron, Jeong se fue al Norte y se reunió con Baek. Compiló una colección de poemas de Baek, ilustrando la contra¬portada del libro con un dibujo del poeta, más viejo y maduro que en la ilustración de “Mister Baek Seok”. El fervor por la creatividad en circunstancias difíciles se apoyaba en la amistad y en colaboraciones entre artistas y escritores que compartían el dolor de aquellos tiempos y buscaban juntos un camino hacia adelante. Natasha, el burro blanco y yo” de Baek Seok (1912-1996) y Jeong Hyeon-ung (1911-1976). Adanmungo. Este poema ilustrado salió en la edición de marzo de 1938 de “Mujeres”, una revista publicada por Chosun Ilbo. La colaboración del poeta Baek Seok y el artista Jeong Hyeon-ung muestra el frecuente intercambio entre escritores y pintores generado por el nuevo género hwamun (“escritura ilustrada”). “Familia del poeta Ku Sang” de Lee Jung-seop (1916-1956). 1955. Lápiz y óleo sobre papel. 32 × 49,5 cm. Colección privada. Lee Jung-seop, que se alojaba en casa del poeta Ku Sang por la Guerra de Corea, atrajo a la feliz familia de Ku, quien extrañaba a su esposa y a sus dos hijos, entonces en Japón. Portadas de la revista “Literatura contemporánea” (Hyeondae Munhak), lanzada en enero de 1955. Ilustradas por artistas de renombre, como Kim Whanki (1913-1974), Chang Uc-chin (1918-1990) y Chun Kyung-ja (1924-2015), entre otros. Escritos por Artistas La Galería 3, “Fellowship of Artists and Writers in the Modern Age”, se extiende hasta la década de 1950, y destaca las relaciones personales entre artis¬tas y escritores de la época. En el centro de su red personal estaba Kim Gi-rim, con conexiones más allá de sus contemporáneos, hasta artistas de la siguiente generación. Utilizando su profesión como periodista en su propio beneficio, Kim comenzó a descubrir nuevos artistas y a presentarlos al públi¬co en sus críticas, batuta que luego pasó a Kim Gwang-gyun (1914-1993), un poeta y empresa¬rio que realizó un papel similar, ofreciendo apoyo financiero a artistas talentosos. Así, no extraña que ciertas obras de esta galería sean de su colección personal. La única obra que hace pararse a todos los visi¬tantes para contemplarla es “Family of Poet Ku Sang”, de Lee Jung-seop (1916-1956). En esta pin¬tura de 1955, Lee mira a la familia de Ku con envi¬dia. Ante una angustia financiera extrema, Lee tuvo que separarse de su esposa y sus dos hijos duran¬te la guerra y enviarlos a Japón. Aunque esperaba reunirse con ellos tras vender sus pinturas, la única exposición privada que logró organizar no sirvió para reunir el dinero necesario. “Family of Poet Ku Sang” se exhibe en la Galería 3 con las cartas envia¬ das a Lee por su esposa japonesa, recordando la trá¬gica historia de su familia y la solitaria muerte del artista genio entre pobreza y enfermedad. La exposición culmina en la Galería 4, “Wri¬tings and Paintings by Literary Artists”, con seis artistas famosos, también talentos literarios. Entre ellos se encuentra Chang Uc-chin (1918-1990), quien atesoraba la belleza de las cosas simples y triviales; Park Ko-suk (1917-2002), cuyo amor por las montañas duraría toda su vida; y Chun Kyung-ja (1924-2015), que se hizo popular con su colorido estilo pictórico y sus cándidos ensayos personales. También adornan la sección cuatro obras puntillis¬tas de Kim Whanki (1913-1974). A medida que uno se acerca a estas pinturas y observa el microcosmos creado por los innumerables puntos que llenan el lienzo, los nombres de todos los artistas y los escri¬tores de la exposición vuelven a la mente. Parece que todos los talentos creativos que destacaron bri¬llando juntos en un período oscuro y sombrío de la historia coreana, hubieran podido reunirse por fin en un solo lugar. 2. “18-II-72 #221” de Kim Whanki. 1972. Óleo sobre lienzo. 49 × 145 cm. Colección privada. Kim Whanki, conocedor literario y próximo a muchos poetas, publicó ensayos ilustrados en varias revistas. Las pinturas lírico-abstractas de puntos del último período de Kim comenzaron a mediados de los ‘60, cuando estaba en Nueva York. Los primeros signos de este estilo figuran en las cartas que envió al poeta Kim Gwang-seop (1906-1977).

Lo mundano se vuelve abstracto

Art Review 2021 SPRING 190

Lo mundano se vuelve abstracto La artista de instalaciones Haegue Yang, internacionalmente activa desde sus bases en Berlín y Seúl, interpreta objetos domésticos cotidianos de formas diversas. Su última exposición en el Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo (MMCA) en Seúl destaca la continua expansión de su audacia, que desafía el género mientras reflexiona sobre nuevas cuestiones. Haegue Yang explora el potencial de objetos mundanos como tendederos para ropa, persianas venecianas y bombillas como motivos, con notable éxito. En una de sus obras fundamentales, “Salim” (en coreano “para hacer en casa”), presentada en el Pabellón de Corea para la Bienal de Venecia 2009, creó una cocina con marcos de acero, hilo y abanicos. Desde entonces, ha sido artista destacada en importantes exposiciones internacionales, como Documenta en Kassel, Alemania, o el Centro Pompidou de París. Las instalaciones multimedia de Yang generalmente son objetos domésticos estándar transformados en múltiples posibilidades, a menudo dispuestos en contraste con fondos de pantalla con diseño gráfico. Las imágenes desconectadas se entrelazan de forma compleja, y los críticos resaltan la dificultad de asimilar de una vez tan alta densidad de imagen. Lo abstruso caracteriza sus obras. Haegue Yang participó en la feria de arte inaugural Taipei Dangdai, en el centro de exposiciones de Taipei Nangang en enero de 2019. Mezclando variedad de medios como instalación, escultura, vídeo, fotografía y sonido, crea figuras históricas específicas u objetos cotidianos en lenguaje formativo abstracto. “Silo of Silence - Clicked Core”. 2017. Persianas venecianas, estructura de aluminio y acero cubierto de polvo, cable de acero, escenario giratorio, tubos LED. 1105 × 780 × 780 cm. KINDL - El Centro de Arte Contemporáneo de Berlín invita a un artista a presentar una obra en la sala de 20 metros de la Casa de Calderas cada año. Esta instalación de Hague Yang se exhibió desde septiembre de 2017 hasta mayo de 2018. Un objeto, varias interpretaciones Su última exposición en el Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo de Seúl, “MMCA Hyundai Motor Series 2020: Haegue Yang - O2 & H2O” (del 29 de septiembre de 2020 al 28 de febrero de 2021), no es una excepción. Los visitantes son recibidos por una pieza enorme, “Silo of Silence - Clicked Core”. Con título inescrutable, la instalación de 11 metros de altura toma forma de un gran móvil hecho de persianas venecianas y luminarias. Las persianas azul oscuro y negro giran en sus respectivas órbitas. Los visitantes pueden apreciar libremente la muestra desde lejos y desde abajo: su impresionante tamaño y sus colores se mueven a cámara lenta creando enigmáticas experiencias espaciales. Estas persianas venecianas son las mismas de la obra más famosa de Yang, la serie “Sol LeWitt Upside Down”, que puede verse en el interior de la sala de exposiciones. Sobre las persianas venecianas, Yang explica que algunos pueden percibirlas como material asiático y otras como occidental. Según la perspectiva individual, unos recordarán persianas de bambú asiáticas, y otros las asociarán con una oficina occidental. Otras obras de Yang denotan la misma intención de la artista: mostrar cómo un objeto puede adquirir diversos significados en diferentes contextos. “Ornamento y abstracción”, primera exposición individual de Yang en América Latina. Galería de arte kurimanzutto de la Ciudad de México en 2017. Obras: “ The Intermediate - UHHHHH Creature Extended W.” 2017. Paja artificial, estructura colgante de acero con recubrimiento de polvo, cable de acero, Neoseul, Bupo. 580 × 750 × 60 cm. Montañas de ojos grandes atadas con la lengua bajo los orbes solares y lunares – Fiable #315”, 2017. Sobres de seguridad, papel cuadriculado, papel origami y papel de lija sobre cartón, vinilo autoadhesivo. 11 partes. 86,2 × 86,2 cm; 57,2 × 57,2 cm; 29,2 × 29,2 cm. “Sol LeWitt Upside Down - K123456, expandido 1078 veces, duplicado y reflejado”, 2017. Persianas venecianas, estructura colgante de aluminio recubierta de polvo, cable de acero, tubos fluorescentes, cable. 878 × 563 × 1088 cm. Límites mixtos En la Galería 5 destaca un grupo de esculturas titulado “Sonic Domesticus”, creadas con paja artificial, cuerdas de plástico y campanas de bronce. Las campanas de latón que recubren la superficie dan una impresión inicial de exóticos organismos vivos. Pero poco a poco se van apre-ciando planchas, ratones de ordenador, secadores de pelo y ollas. Mientras con las persianas venecianas intenta marcar las diferencias entre Oriente y Occidente, aquí Yang parece sondear el límite entre los objetos animados e inanimados. Los secadores de pelo adoptan forma de cangrejo; dos ratones de computadora uno encima del otro semejan el cuerpo de un insecto, y los hierros se unen evocando un par de tijeras. Las piezas tienen ruedas y producen sonidos. Algunos pueden considerar familiar su estrategia si nos remontamos a los dadaístas un siglo atrás. Mucho antes de que Yang cruzara dos hierros para recordar unas tijeras, el artista visual Man Ray creó “Cadeau” en 1921, al ubicar una fila de clavos en un hierro para anular la función y el significado del objeto. Y yendo más atrás, el trabajo de Yang recuerda a “Foundation”, de Marcel Duchamp en 1917, quien llevó un urinario a un museo. Sin duda, en la actual escena artística internacional es marcada tendencia inspirarse libremente en ideas que se remontan a cualquier época de la historia del arte. Por ejemplo, Cecily Brown pinta piezas abstractas basadas en ideas de pinturas anteriores al siglo XIX, y David Hockney no tiene reparos en inspirarse en su ídolo Picasso. Esto puede naturalmente llevarnos a buscar la voz única de Yang al tomar prestadas ideas del arte conceptual. De explorar límites entre Oriente y Occidente, y entre objetos animados e inanimados, la artista avanza hasta cuestionarse la división entre lo real y lo virtual, y entre lo genuino y lo falso. “MMCA Hyundai Motor Series 2020: Haegue Yang - O2 & H2O”, del 29 de septiembre de 2020 al 28 de febrero de 2021. Yang mostró nuevas formas de arte como réplicas de su voz con inteligencia artificial y un collage digital en pancartas. (Izda.) “Clonación genuina”, 2020. AI (Typecast), voz de Haegue Yang, narradores. Dimensiones variables. Tecnología de Neosapience. (Dcha.) “Cinco sin hacer nada”, 2020. Tinta inyectada con agua sobre poliéster, globos publicitarios, ojales, cables de acero, hanji. Dimensiones variables. Gráficos de Yena Yoo. En esta serie Yang creó recipientes híbridos al unir o entrecruzar elementos mundanos como planchas, secadores de pelo, ratones de computadora y ollas. “Sonic Domesticus”, 2020. Estructura de acero inoxidable, malla y manijas cubiertos de polvo, ruedas, campanas de latón negro y plateado, campana roja de acero inoxidable, anillos de metal, cordel de plástico. Desde la izquierda: “Sonic Domesticus – Scissor Pressing”, 208 × 151 × 86 cm. “Sonic Domesticus – Blow-Dry Crawl.” 155 × 227 × 115 cm. “Sonic Domesticus – Clam Tongs.” 291 × 111 × 97 cm. “Sonic Domesticus – Pot Atop.” 224 × 176 × 122 cm. Realidad y abstracción Esa voz quizá sea más clara en una nueva forma de arte que Yang presenta en “Five Doing Un-Doing”, un collage de imágenes digitales en pancartas; o en “Genuine Cloning”, una colección de altavoces que emiten voz de IA. En sus propias palabras, “Five Doing Un-Doing” es una característica de los gráficos ruidosos y la tipografía exagerada similar a la propaganda política. Sus cinco estandartes contienen los nombres de los cinco elementos (madera, fuego, tierra, metal y agua) simbolizados por los colores que representan los puntos cardinales (azul, rojo, amarillo, blanco y negro). La parte inferior de las pancartas está adornada con parafernalia chamánica en forma de borla creada con papel tradicional coreano, hanji. Esta instalación en particular parece muy relevante para el título de la exposición, “O2 & H2O”. Yang explica que aprendió cómo el oxígeno y el agua, elementos omnipresentes de la vida cotidiana, se codifican como O2 y H2O, y ella abstrajo la realidad a su modo en cinco elementos. “Genuine Cloning” es una instalación de altavoces colgados entre los cinco carteles. Los altavoces reproducen la voz de Yang, clonada con tecnología de inteligencia artificial. De explorar límites entre Oriente y Occidente, y entre objetos animados e inanimados, la artista avanza hasta cuestionarse la división entre lo real y lo virtual, y entre lo genuino y lo falso. Entre Berlín y Seúl Nacida en Seúl en 1971, Yang se mudó a Frankfurt, Alemania, en 1994 y se graduó en la Städelschule, la Academia Estatal de Bellas Artes. Desde 2005 vive y trabaja en Berlín; en 2014, estableció otro estudio en Seúl y ahora viaja entre ambas ciudades. En 2018 saltó a los titulares al convertirse en la primera mujer asiática en recibir el Premio Wolfgang Hahn, dedicado a artistas contemporáneos. El año pasado, pese a la pandemia de coronavirus, las obras de Yang se exhibieron en muchas partes del mundo. Presentó seis esculturas dinámicas en una exposición titulada “Handles” (21 de octubre de 2019-28 de febrero de 2021), para conmemorar la reapertura del Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York; y “Strange Attractors” (24 de octubre de 2020-26 de septiembre de 2021) en Tate St Ives en Cornwall, Inglaterra. La serie MMCA Hyundai Motors, que comenzó en 2014 con las esculturas e instalaciones de Lee Bul, es el evento anual del museo en apoyo de los principales artistas. Es la primera exposición individual de Yang en el MMCA.

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